atticus finch

Atticus-Finch

¿Cuántos sueños, esperanzas, ilusiones y aventuras caben en 40 metros cuadrados? En la madrileña librería Atticus-Finch se han empeñado en que sean infinitos. En efecto, situada al final de la calle de La Palma, en pleno barrio de Conde Duque, se encuentra esta librería, pequeña, pero matona, que día a día se va convirtiendo en un referente a seguir para los amantes de la lectura y de las actividades relacionadas con la cultura en general.

Al frente de esta nave se encuentra Eva Boj, una licenciada en cinematografía, que ha desempeñado múltiples tareas en el sector editorial y que, con este negocio (además de ganarse la vida), quiere aunar sus dos grandes pasiones (la literatura y el cine) con otras actividades culturales, como la gastronomía o el arte.

atticus finch

De hecho, el sonoro nombre del establecimiento (Atticus Finch) es toda una declaración de intenciones en este sentido. Por un lado, porque es el personaje protagonista de Matar un ruiseñor, de Harper Lee, un libro que encarna a la perfección la sinergia entre cine y literatura, pues el libro obtuvo el Premio Pulitzer y su adaptación cinematográfica el Oscar. Por otro lado, porque el personaje de Atticus Finch es todo un símbolo de integridad moral y de defensa de los derechos civiles de los más desfavorecidos.

A la hora de poner en marcha su negocio, Eva apostó, como lo han hecho otras librerías madrileñas de las que os hemos hablado en esta web, por hacer dos cosas que parecen contradictorias: especializarse y diversificar el negocio.

La especialización la ha conseguido a través de la selección de su oferta literaria, compuesta, fundamentalmente, por narrativa contemporánea (de los dos últimos siglos), sin centrarse en las novedades editoriales (que, no obstante, también sirve bajo pedido). En este sentido es de ese tipo de librerías que se caracteriza tanto por los libros que tiene en sus estanterías, como por los que no tiene.

La especialización le da a la librería su cuerpo, pero lo que le aporta su alma y personalidad es la diversificación, que ha conseguido a través de las innumerables actividades que se organizan allí. Porque Atticus-Finch no solo es un sitio donde comprar libros, no, qué va, es un sitio donde pasan cosas. Optimizando el espacio al máximo Eva consigue que el entrar en una librería, algo placentero de por sí, se convierta en una experiencia especial.

atticus finch exposición

Desde la pequeña mesita donde se puede disfrutar de un delicioso café o té con unas pastas, hasta las actividades culturales de todo tipo que se llevan a cabo en su trastienda (talleres, cuentacuentos, exposiciones, recitales poéticos, proyecciones de películas relacionadas con la literatura, etc). Además, en la librería también se exponen y venden habitualmente ilustraciones y grabados, se venden regalos compuestos por un libro y una botella de vino que marida con él… Especialmente reseñable es una de sus iniciativas, la de hacer de los lunes el día del intercambio de libros, para lo que ha colocado una estantería en la que ese día, por solo 50 céntimos, se pueda dejar un libro y coger otro.

Pero si nos llena de alegría ver a gente como Eva luchando por hacer realidad su sueño, más aún nos alegra ver la solidaridad de otros establecimientos del barrio para ayudarse mutuamente en estos tiempos complicados. En este sentido, por ejemplo, el Restaurante García, muy próximo a la librería, colabora anunciando a diario en su carta el libro del mes de Atticus, que puede ser adquirido en el propio restaurante, donde también hay una estantería en la que los comensales pueden comprar diversos libros relacionados con la gastronomía.

atticus finch trastienda

Atticus-Finch una librería en la que cobra pleno sentido el conocido proverbio de “El saber no ocupa lugar”.

 

Autor: Redacción Unagi Magazine

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