cronut ansel new york

Croissant + Donut = Cronut

Primero fueron los cupcakes, después las tartas “estilo americano”, envueltas en fondant. Más tarde fueron los macarons parisinos los que colorearon las baldas de pastelerías y McDonalds. ¡Prepárate, Europa, para la próxima invasión de empalague!: la de los cronuts.

En épocas de carestía creativa como la actual el ingenio se materializa bajo la forma de criaturas frankestinianas. Así es como el cronut, medio croissant medio donut, vio la luz y de paso tendió un puente calórico entre el Viejo y el Nuevo Continente.

El feliz papá es el pastelero, francés de nacimiento y neoyorquino de adopción,  Dominique Ansel. En París formó parte del equipo de Fauchon para después cumplir el sueño americano de la mano de Daniel Boulud y, finalmente, emanciparse abriendo su propia pastelería en el Soho de Nueva York. Muy activo en las redes sociales, podemos considerar el cronut como el primer pastelito 2.0, ya que la actividad de Ansel en twitter es constante, anunciando nuevos sabores para la crema de relleno (distinto cada mes, este toca el de “apple creme fraiche”), atendiendo a sus fans o retwitteándolos. A ello se debe en gran parte el éxito del cronut.

cronut ansel
Pastelería de Dominique Ansel en New York

Si pensábamos que las colas frente a la madrileña administración de lotería de Doña Manolita eran épicas, las que se forman todos los días frente a la pastelería de Ansel rozan ya lo mítico. Dos-tres horas antes de la apertura de puertas, los neoyorquinos se alinean en un último tramo de su peregrinaje goloso, rezando para ser agraciados con uno de los 300 cronuts que Ansel prepara cada día con sus propias manos. Cada veinte minutos sus empleados salen fuera para aplacar las masas, armados, me imagino, con sonrisas, palabras de ánimo y de consuelo para los menos madrugadores. A cambio de “un donativo” de 5 $ los peregrinos reciben un pastel redondo con agujero en el centro, glaseado y relleno de crema, finalmente frito en aceite de semillas de uva.

La picardía azuza en la necesidad y también a los espíritus débiles: en la cola frente a la pastelería de Ansel parece que hay tanto de lo uno como de lo otro. Así, la reventa de los puestos en la fila está a la orden del día y lo mismo la subasta online de cronuts frescos recién horneados.

En vista de que los cronuts de Ansel no pueden viajar (su frágil masa no lo soportaría) son muchos los pasteleros que han empezado a replicar el dulce. No sería de extrañar si los empezáramos a encontrar en nuestras pastelerías o cafeterías. Lo mismo que los cupcakes o los macarons.

No conforme con el éxito de los cronuts, Ansel, coincidiendo con la pasada edición de la New York Fashion Week, ha anunciado su nueva creación: el soufflé mágico. Y ¿qué puede tener de mágico un soufflé? Obvio: que no colapse sobre sí mismo.

cronut magic souffle new york
Magic soufflé – Dominique Ansel.

En este caso son cien los soufflés (de chocolate, con un corazón derretido y envuelto en bizcocho a la naranja con un toque de Grand Marnier) que salen diariamente de los fogones de Ansel a 7 $ la unidad.

Aunque los soufflés mágicos son el nuevo objeto de deseo de la ciudad que nunca duerme, todo apunta a que los cronuts serán los que tengan mayor proyección internacional, por el mestizaje cultural que representan.

No son light. Avisados estáis.

Os dejamos con este vídeo de la prestigiosa guía de restaurantes Zagat donde podéis ver la pastelería y a Dominique en plena acción.

Y si queréis seguir a este crack de los postres, aquí un enlace a sus territorios web.

Autor: Redacción Unagi Magazine

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