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La ciudad borracha

LA CIUDAD BORRACHA. Sala: Teatro Galileo. Autor: Adam Bock. Versión: Nancho Novo.  Dirección: Enio Mejía. Música: Nacho Campillo. Reparto: Sara Gómez (Marian), Aixa Villagrán (Lidia), Mabel del Pozo (Marisa), Alberto Amarilla (Edu), Roberto Drago (Rober), Gonzalo de Santiago (Fran).  Fechas: del 12 de marzo al 1 de mayo 2016. Horario: sábados a las 20:00 y domingos a las 19:00 horas.
Entradas: desde 15 €. 

La ciudad es como un monstruo, como un dragón durmiente, como una criatura oscura en la noche que entreabre uno de sus centelleantes ojos y se queda mirándote fijamente, y te reta a que te acerques un poco más a ella, a que explores sus oscuras calles. Una criatura que te dice “Ven aquí” y que te susurra en tu oído oscuras y peligrosas ideas.

Así define a la gran ciudad Lidia, uno de los personajes de la obra La ciudad borracha que hoy os vengo a reseñar. He elegido este fragmento, pues resume a la perfección lo que supone una gran ciudad como Madrid para todos esos que se acercan por aquí los fines de semana para someterse a ese rito iniciático que suponen las despedidas de soltera.

la ciudad borracha madrid teatro adam bock sara gomez aixa villagran alberto amarillaQuienes vivimos aquí a diario, recorriendo los pasillos de la guarida del dragón, no somos muy conscientes de este poderoso influjo, de esta mezcla de aventura y búsqueda de anonimato que ofrece la capital para quienes quieren olvidar por unas horas su vida anterior y futura y exorcizar sus demonios internos.

Basta con que os asoméis por el centro de Madrid una noche cualquiera de fin de semana para ver a grupitos de chicos y chicas, ataviados con ridículos atuendos y empapados en alcohol, proclamando al mundo entero que uno de ellos se casa. Para esa “última juerga” muchos acuden a una gran ciudad para buscar ese desparrame que no les ofrece su entorno natural donde el “qué dirán” les coartará para no hacer todo lo que quieren hacer y mostrarse como realmente son.

Con las defensas bajas por el alcohol, han de mirar cara a cara a los centelleantes ojos del dragón y no siempre salen victoriosos de ese enfrentamiento. A veces el dragón les devora y, en otras ocasiones les muestra un espejo mágico en el que les hace verse reflejados de un modo que nunca se habían visto y a partir de entonces nada será igual.

Porque, amigos, a diferencia de Las Vegas, lo que ocurre en la ciudad, no siempre se queda en la ciudad.

¿De qué va La ciudad borracha?

La obra nos habla de tres amigas treintañeras (Marian, Lidia y Marisa), que están en Madrid, celebrando la despedida de soltera de una de ellas (Marian). En medio de su celebración, conocen a dos amigos (Fran y Edu) y el alcohol y la situación hacen el resto… Marian se escapa con  Fran, un apuesto joven que ha sido plantado por su novia.

A partir de ahí, comienza una búsqueda de la desaparecida pareja por toda la ciudad, con la colaboración de Rober, un amigo de las chicas. Una búsqueda en la que brotan todos los conflictos soterrados en cada uno de los personajes sobre el amor, el compromiso, la pareja y la amistad. Ante la necesidad de tomar una decisión vital de tanta importancia, surge la reflexión y surgen los porqués y, por supuesto, surgen los conflictos.

la ciudad borracha madrid teatro adam bock sara gomez aixa villagran alberto amarillaEl texto del joven autor estadounidense Adam Bock se convierte así en una historia preciosa que, a través de la comedia, va llevando al espectador de la mano a enfrentarse con un montón de situaciones con las que es imposible no identificarse. Porque es complicado que con tantos personajes, tan diferentes entre sí, no acabemos viéndonos reflejados en alguno de ellos, en compartir su forma de enfrentarse al amor, con sus miedos y sus inseguridades.

Lidia, tiene que vivir en pareja, pues tiene pavor a quedarse sola; Marisa, entiende que una mujer debe casarse para alcanzar la plena felicidad y trata de manipular a las demás para imponerles su criterio; Marian, en cambio, siempre ha sido un poco una borreguita social, siempre ha hecho lo que los demás querían que hiciera y su boda es otra de esas ocasiones, en realidad se casa porque otras personas como Marisa le han dicho que se tiene que casar.

Y en cuanto a los chicos… Fran se ha quedado atrapado en una relación ya concluida y no puede avanzar hasta que no empiece con otra; Edu, pese a su fachada extrovertida, es la delicadeza hecha persona, que se marea cuando se enamora; Rober, representa a esas personas que dan por terminado el amor cuando se acaba la magia.

No se trata por tanto de identificarse con uno u otro, pues todos hemos sido unas veces Rober, otras Marian, otras Lidia…

La obra es, por tanto, una fantástica ocasión para reflexionar sobre el amor, en el agradable y distendido tono que proporciona la comedia escrita por Adam Bock y adaptada por Nancho Novo para hacerla más cercana en cuanto a lugares y lenguaje, si bien las situaciones y sentimientos son universales y no han cambiado respecto al texto original.

La dirección de Enio Mejía es fantástica en cuanto a concepción, ritmo y, sobre todo, dirección de actores, pues los distintos grados de borrachera de cada uno de ellos, hace que sobre el escenario hayan de confluir muchas energías distintas y ha sabido dosificar y acompasar esas energías a la perfección.

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En cuanto al elenco, a mi entender, es uno de los grandes retos que presenta esta obra. Los personajes son muy distintos en cuanto a personalidad y actitudes, pero vistos globalmente han de encajar entre sí y, el reto ha sido superado, tanto por una acertada elección de los actores, como por el talento de estos para ponerse en la piel de los diferentes personajes.

Sara Gómez borda la mezcla de vulnerabilidad y fortaleza de Marian, con una interpretación llena de ternura; Mabel del Pozo hace muy creíble ese gigante con pies de barro que es Marisa; Roberto Drago es un Rober magnífico, serio, ecuánime, reflexivo y cercano y Gonzalo de Santiago está muy convincente en el papel de un Fran desvalido emocionalmente, cuya principal misión en la obra es ser el detonador que haga explotar a Marian.

Me dejo para el final a Aixa Villagrán y Alberto Amarilla que, a causa de los personajes que interpretan, han de cargar a sus espaldas con gran parte de la carga cómica del espectáculo y están fantásticos aportando brillo al montaje. Aixa vuelve a dar un recital de talento cómico y aporta perfectamente el tono de “borracha absolutamente desparramada” que le exige Lidia. Por su parte Alberto, también está magnífico como un Edu tan borrachísimo como encantador.

Pero, con todo, lo que destaca es el conjunto; este es uno de esos casos en que más que de seis actores, podemos hablar de un elenco entendido como un equipo. Seis piezas aparentemente inconexas, pero que encajan perfectamente entre sí.

En fin, que La ciudad borracha os espera en el Teatro Galileo, pero recordad… es una criatura que te dice “Ven aquí” y que te susurra en tu oído oscuras y peligrosas ideas…

 

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Autor: Luis Ángel Ramos Cuesta

Luis Ángel Ramos Cuesta
Oteo el horizonte desde Unagi Magazine y os cuento lo que veo. ¡Ah! y además soy el irresponsable responsable de dirigir este proyecto.

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