Lavar, marcar y enterrar

LAVAR, MARCAR Y ENTERRAR. Lugar: Peluquería Cortacabeza, Calle Corredera Baja de San Pablo, 47 (Madrid). Autor: JuanMa F. Pina. Dirección: Juanma F. Pina. Reparto: Mario Alberto Diez, Victoria Mora, Danai Querol y Juan Caballero. Producción: Montgomery Entertainment y Cortacabeza.  Fechas: desde el 1 de mayo de 2014. Horario: Viernes y sábados, 22:00 horas y Domingos y festivos, a las 20:30 horas.

Montgomery Entertainment es una joven productora teatral que se destaca no solo por su amor al teatro, sino también por su pasión por experimentar nuevas vías y lenguajes narrativos que permitan ofrecer espectáculos originales y diferentes. Partiendo de esta premisa, en sus montajes suelen integrar el texto dramático con otras artes audiovisuales, exploran en el llamado “teatro de cercanía”, situando al público asistente dentro del espacio escénico, experimentan con las posibilidades de espacios no directamente relacionados con el teatro…

Pese a su reciente creación (2013), ya cuentan en su haber con el Primer premio del Certamen Textos Breves Teatro Circo Price 2013 con la pieza La doma del pato de goma, habiendo obtenido también una excelente acogida con su obra 80 Metros Cúbicos 80 representada el pasado año en la Sala Microteatro por Dinero.

Su nueva aventura teatral, tiene mucho de eso, de aventura, pues en su afán por investigar nuevos caminos, han decidido explorar las posibilidades dramáticas de un establecimiento comercial abierto al público y no relacionado con el teatro, seleccionando para tal fin la peluquería madrileña Cortacabeza, situada en pleno corazón de Malasaña. No contentos con ello, han elegido una obra específicamente escrita para ser representada en ese espacio. El encargado ha sido JuanMa F. Pina que tras estudiar las características físicas del establecimiento (tamaño, distribución de los espacios, iluminación, acústica) ha escrito una obra para cuatro actores intentando explotar al máximo todos los espacios de la peluquería: sótano, recepción, aseo, escaleras… Es decir han partido del espacio dramático para construir la obra a partir de las características del mismo y no al revés como siempre sucede.

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Juan Caballero
Danai Querol lavar marcar enterrar montgomery
Danai Querol

Las características del local se convierten por tanto en el punto de partida de la obra y también determinan los límites de la misma, pues por lógica, la asistencia no puede ser numerosa y en cada sesión se admite a un máximo de 25 espectadores que están distribuidos por la peluquería, convertida, a su vez, en espacio escénico.

El resultado de todo este proceso es Lavar, marcar y enterrar, el título perfecto para una obra teatral sobre una peluquera con un turbio pasado, que utiliza los sótanos de su establecimiento para ocultar ciertas cosas que no desea que se sepan, pero que salen a la luz a causa de un atraco.

Sinopsis

¿De qué va Lavar, marcar y enterrar? Del título y del lugar donde se representa ya os habréis podido hacer una idea: peluquerías y enterramientos 🙂 La gente de Montgomery os dan más pistas en la sinopsis de la obra:

Lavar, marcar y enterrar es una comedia de balas, calaveras y pelucas, que nos descubre que la venganza se sirve al calor de un secador de mano y no hay mejor defensa que un buen tinte. Lavar marcar y enterrar nos enseña que es fácil enterrar el pasado pero muy complicado que este permanezca inmóvil y en silencio en los sótanos de una peluquería.

En un local del barrio madrileño de Malasaña, cuatro personajes se ven forzados a compartir ochenta metros cuadrados durante una noche de armas sin seguro y peligrosos recuerdos. Lucas y Verónica, dos frustrados aspirantes a policía nacional, conviven durante horas con Gabriela y Fernando, ella la orgullosa dueña de la peluquería Cortacabeza y él su mejor pero más neurótico empleado.

Para dar vida a los cuatro personajes han elegido a cuatro actorazos como Mario Alberto Díez, Victoria Mora, Danai Querol y Juan Caballero, con amplia experiencia en televisión y teatro y que ya han participado en proyectos similares de teatro de cercanía, en salas como Microteatro Por Dinero o Selectos Pura Envidia.

Además, en una obra como esta en que la imagen y los aspectos visuales tienen una importancia capital, la gente de Montgomery ha acudido a unos profesionales espectaculares, como el diseñador Juan Camblor, el fotógrafo Eugenio Recuenco, los peluqueros y maquilladores Luciano Cañete, Luis María Rodríguez y Dani Zúñiga y los estilistas de la tienda vintage Magpie.

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Mario Alberto Díez
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Victoria Mora

#LME

Sí, vale, sé lo que estáis pensando… Lo que he contado hasta aquí está muy bien, pero es pura teoría y vosotros queréis saber qué tal es la obra en la práctica y si merece la pena verla. ¡Ah, granujillas!

Pues vamos a ello; porque  la obra merece mucho la pena por varias razones:

En primer lugar, porque, objetivamente, la obra es graciosísima se represente donde se represente. JuanMa Pina ha creado una comedia hilarante que no se detiene en la sonrisa, sino que sigue trayecto hasta la carcajada casi continua. Su propuesta narrativa es excelente, llena de ritmo, diálogos y monólogos tremendamente ingeniosos y con un punto permanente de surrealismo (la idea de los flashbacks es absolutamente genial). En muchos momentos creía estar viendo al Almodovar de sus principios, el más divertido e ingenioso.

Danai Mario lavar marcar enterrar cortacabeza

Partiendo de una trama inteligente y divertidísima, la experimentación que ha supuesto escribir la obra ad hoc para ser representada en la peluquería le da un plus de verosimilitud y de morbo (explorando ese puntito, o puntazo, voyeur, que todos tenemos). Desde que se levanta la trapa de entrada del local (a modo de telón teatral) y se accede al interior del establecimiento, donde los actores ya están metidos en faena, te sientes como un testigo de algo que está sucediendo, no como un espectador de algo que se está representando. De ahí el #LME, ya que al contrario de lo habitual, aquí no te hacen apagar el móvil, sino que te incitan a usarlo para sacar fotos de los actores (sin flash, eso sí) y twitearlas con ese hashtag y así ir informando, en tiempo real, de lo que sucede.

A crear este clima contribuye que el montaje haya prescindido no solo de la cuarta pared, sino de las otras tres, el tejado y hasta el cuarto de las escobas. Los actores se mueven libremente por cada espacio de la peluquería pasando entre los espectadores y, a veces, situándose tras ellos o fuera de su vista. Esto, que parecería un sinsentido, no lo es por el increíble juego de espejos enfrentados que ofrece la peluquería. Es realmente chocante ver una escena indirectamente, a través de un espejo que tienes enfrente y encontrarte con tu cara en primer plano y los actores tras de ti.

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Pero todas las buenas intenciones, trabajo y planificación a la hora de escribir y montar la obra no darían un resultado tan redondo sin la labor del magnífico cuarteto de autores: tremenda Victoria Mora como Gabriela, la propietaria de la peluquería, en un papel de carácter con el que sienta cátedra en cada frase y movimiento; espectacular Mario Alberto Díez, un actor con una vis cómica ilimitada que se luce en su papel de Fer, el neurótico empleado de la peluquería.

Enorme también la disfuncional pareja de secuestradores en la que Danai Querol borda su papel de mujer de armas tomar (y de armas apuntar) y da una lección de versatilidad con el otro papel que representa, radicalmente opuesto. Por su parte, Juan Caballero le da una adecuada réplica como su pusilánime compinche y pareja, haciendo totalmente creíble su papel de delincuente amateur y poniendo el punto de realismo a la surrealista situación que le toca vivir.

En resumen, que Lavar, marcar y enterrar, es una obra a la que, por calidad e innovación, auguro un gran éxito y de la que, a buen seguro, aún se seguirá hablando dentro de bastante tiempo. Corred a reservad vuestras entradas, porque cada vez somos más los que estamos hablando maravillas de ella, cada vez hay más expectación y… solo caben 25 espectadores por función. 😉

Autor: Luis Ángel Ramos Cuesta

Luis Ángel Ramos Cuesta
Oteo el horizonte desde Unagi Magazine y os cuento lo que veo. ¡Ah! y además soy el irresponsable responsable de dirigir este proyecto.

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