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Los Brazos

El río Brazos o Brazos River (abreviatura de su nombre original Río de los Brazos de Dios), es uno de los más largos y caudalosos de los Estados Unidos, que nace en Nuevo México y divide en dos el estado de Texas hasta verter sus aguas en el Golfo de México.

Es un río tempestuoso y bravío cuyas aguas simbolizan todo el espíritu sureño. Quizás por eso, es uno de los ríos con más referentes dentro del rock estadounidense y son decenas las canciones que hablan sobre él, como por ejemplo, Ain’t No More Cane on the Brazos cantada por, entre otros, Rick Danko y Janis Joplin o, más recientemente, Brazos de Matthew E. White.

Pero de entre todas estas canciones hay una que sobresale: una maravilla titulada Broke Down on the Brazos de la banda sureña Gov’t Mule (un proyecto paralelo de The Allman Brothers) con Billy Gibbons de ZZ Top en las guitarras. Es una canción muy complicada, muy enérgica y que engloba toda la esencia del rock sureño.

Precisamente por esto, cuando tres vascos amantes del rock sureño norteamericano (Guillermo Gutiérrez, “William”, a la guitarra, Alberto Chamorro, “Koki”, a la batería y José Miguel Gándara “Txemi”, al bajo) decidieron crear una banda, eligieron como nombre para la misma Los Brazos, porque ese nombre encerraba todo el simbolismo que ellos buscaban con su música.

Los Brazos es una banda cuyo sonido aúna belleza, calidad y potencia a partes iguales, algo así como un superdeportivo, que es precioso, pero a la vez lleno de poder en sus entrañas y cuando pisas el acelerador, descubres esa unión de poder y belleza.

Y este superdeportivo ha decidido abrir gas en este mes de septiembre de 2015, publicando su tercer disco, quizás por ello denominado GAS.

Un disco excelente que me ha llamado mucho la atención y que quiero presentaros en esta charla con William.

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¿Cómo ha sido el camino de tres chicos que se conocen en un bar de las afueras de Bilbao hasta donde estáis ahora?

Cuando empezamos, nos dimos cuenta de que teníamos entre manos algo muy potente y que podía mostrarse. Por ello, nos planteamos la meta de tocar mucho en directo, conocer mucha gente, ir a todos los sitios donde nos aceptaran.

El mensaje fue: “no se si nos haremos ricos, pero seguro que nos lo vamos a pasar bien”. Y eso es lo que hemos hecho, obviamente no somos ricos, pero lo hemos pasado muy bien, hemos viajado un montón y hemos disfrutado mucho con la música.

Vuestro primer trabajo, Delay, era un compendio de versiones de grandes del rock y el blues…

Sí, en realidad, en principio, ese disco ni siquiera pensábamos publicarlo, sino que era más un muestrario para los bares de lo que tocábamos en directo. Buscábamos “caras B” o canciones menos populares de grandes bandas del rock y el blues, para dar a conocer más cosas de grupos conocidos por otras canciones. Salió muy natural, lo grabamos en directo en el estudio, porque queríamos que sonara muy sincero, lo más parecido a un directo.

Tanto ese disco como los siguientes son en inglés. ¿El estilo llevó al idioma o fue el hecho de elegir el inglés el que os llevó a hacer rock?

La música que tocamos está bastante enfocada al público angloparlante y, además, es una música que siempre hemos escuchado en inglés. Parece que el rock sureño, el blues, el rock and roll están asociados al inglés y así ha quedado.

Además, creemos que el mensaje que queremos transmitir llega a nuestro público: lo que sugiere la música, queda bastante claro y, además, hay mucha gente que sí que habla inglés, que conoce las letras y las canta en los conciertos. La mezcla de lo que dices y cómo lo dices influye en el sentimiento que produce en quien recibe el mensaje.

Además, al fin y al cabo, los sentimientos son universales, hablamos sobre todo lo que está dentro de nosotros, lo que nos iguala y los sentimientos de un señor de Alabama son los mismos que los de un señor de Bilbao. Todos queremos más o menos las mismas cosas y sobre todo, todos tenemos los mismos problemas, las mismas pequeñas miserias y las mismas satisfacciones.

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El hecho es que este primer disco os dió a conocer y, a partir de él, surgió una gira por Estados Unidos ¿Cómo fue aquéllo?

Espectacular. Fue algo que surgió un poco de casualidad, gracias a un amigo nuestro, Jon Franco, que había sido profesor en Estados Unidos varios años y colaboró muchísimo con nosotros para organizar una pequeña ruta que fuera viable. Fuimos allí, nos metimos en una  furgoneta, nos chupamos muchos kilómetros por toda la zona del Medio Oeste (Michigan, Illinois, Indiana…) y dimos varios conciertos.

Lo que allí vivimos fue impresionante: locales grandes, bien acondicionados acústicamente; técnicos de sonido que saben lo que hacen; gente con muchísimas ganas de ver los conciertos, que pagan una entrada y lo consideran lo mejor de su semana; músicos muy buenos, que se toman muy en serio su trabajo y, por ello, están muy bien considerados…

Cuando volvisteis sacasteis vuestro segundo disco, Welcome To Los Brazos

Bueno, de hecho el disco lo sacamos primero en Estados Unidos y las dos primeras ediciones se vendieron enteras allí. Aún tenemos nuestro pequeño sistema de distribución allí que funciona a base de contactos y amistades. Siguen pidiéndonos discos y seguimos enviando.

Venís de Euskadi, que siempre ha sido una de las zonas más fuertes del rock en este país. ¿Cómo están ahora las cosas por allí?

Ahora mismo es posible que esté mejor que nunca por la cantidad de bandas y de conciertos que hay cada semana. Es una pasada. En la zona del Gran Bilbao, a lo mejor se montan 80 – 90 conciertos todas las semanas.

La cultura del rock está muy implantada allí y hay muchos locales que están haciendo música en directo, preocupándose en traer bandas interesantes, o sea que hay bastante actividad.

¿El hecho de que seáis un trío ha sido siempre un concepto irrenunciable?

Yo empecé tocando solo y luego, cuando empecé en grupos, siempre eran bandas con una sola guitarra. Tu te acostumbras a tocar una manera distinta en la que igual cabe otro instrumento, pero quizás no cabe otra guitarra. No me gusta la idea de estar tocando y no estar transmitiendo energía.

Creo que el trío hace que los tres estemos enfocando exactamente hacia el mismo sitio y cuando me junté con Koki y Txemi, que llevan mucho tiempo juntos y suenan ellos mismos como uno solo, fue muy fácil. No es algo irrenunciable, pero no lo hemos echado en falta. Los tres sonamos como queremos y de momento no necesitamos otra cosa.

Tocar en trío te obliga a pensar y ensayar mucho más las cosas que vas a hacer. Además, como se suele decir, una mesa de tres patas es difícil que cojee (risas). Tres es más sencillo para viajar, para quedar, para moverse, para llegar acuerdos…

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Y ahora, en 2015, llega GAS. ¿Por qué este nombre?

Queríamos reflejar en su título la energía que hemos querido transmitir y ese nombre nos parecía muy energético y potente, GAS lleva nuestra impronta de las cosas rápidas, potentes y a la cara.

¿El disco está planteado como un concepto global o como una suma de canciones?

Siempre procuramos que el disco tenga un concepto claro, que sea algo con continuidad de principio a final. Creemos que el orden del disco tiene su importancia, el espacio entre canciones tiene importancia. El disco es como una canción en sí misma.

¿Vuestra estética en blanco y negro también forma parte de este concepto?

Va todo un poco en el mismo sentido. Nos gusta sacar mucho de pocos recursos y el quitar el color y tener que pensar lo que tienes que poner delante de la cámara es un reto extra, que define muy bien el espíritu de la banda. Además es un poco una traducción visual del sonido de la banda.

¿Próximos conciertos y giras?

Estamos organizando la agenda. De momento, lo que podemos decir a todos los interesados es que estén pendientes de la página web de Los Brazos, que es donde vamos a ir dando información actualizada sobre conciertos. Desde luego estaremos en todos los lugares donde nos quieran escuchar y vamos a hacer una gira bastante intensa.

¿Volveréis a Estados Unidos?

¡Ojalá! Tienen que cuadrar bastantes cosas, pero nos gustaría mucho. Estamos hablando con algunos productores de allí y esta vez queremos ir por la costa este y al sur, llegando hasta Nashville.

Autor: Luis Ángel Ramos Cuesta

Luis Ángel Ramos Cuesta
Oteo el horizonte desde Unagi Magazine y os cuento lo que veo. ¡Ah! y además soy el irresponsable responsable de dirigir este proyecto.

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