Foto: Julia Lomo

Marta Tchai

Esta es la historia de una niña llamada Marta, que un día dejó su Badajoz natal con un solo sueño, ser una gran bailarina clásica. Con el paso del tiempo, consiguió alcanzar ese sueño, formando parte del Ballet de Turín, hasta que una lesión le hizo darse cuenta de que su destino no estaba entre tutús y zapatillas de baile. De esa época conserva el Tchai (por Tchaikovsky), unas piernas envidiables y un inmenso amor por el espectáculo.

El mundo perdió una gran bailarina pero, a cambio, ganó a una de las cantautoras más talentosas de su generación, que combina, como pocas, fuerza, sensibilidad, emociones y calidad musical. Tratando de definir su música siempre me viene a la mente esa frase de Muhammad Alí: “Float like a butterfly, sting like a bee“, porque la música de Marta Tchai es así, formalmente preciosa pero con una carga de fuerza y emotividad que te cala muy hondo y que te golpea donde más duele, con una fuerza devastadora.

Aunque no lleva mucho tiempo en el mundo de la música, ya cuenta con un bagaje importantísimo, que le ha hecho ganarse el respeto de crítica y profesionales. Tres discos en tres años no los hace cualquiera y mucho menos, tres discos tan buenos como los suyos. Aaluz en 2010 fue su excelente debut, seguido en 2012 por el espectacular En Azul (uno siente absoluta devoción por este disco) y en 2013 por Movimientos Circulares, la crónica de un siniestro total emocional en forma de disco potente, áspero, oscuro y sombrío, pero igualmente magnífico, del que os hablé aquí no hace mucho.

En resumen, esta es la historia de una niña que renunció a su sueño de ser princesa para ser una guerrera… Esta es la historia de Marta Tchai.

marta tchai jorgenn tutus
Foto: Jorgenn

Empezaste en el mundo del espectáculo desde la danza ¿cómo fueron esos inicios?

Desde muy pequeñita siempre estuve bailando y creía que ese era mi camino, por eso, me vine a Madrid a hacer COU y a formarme como bailarina y, cuando terminé, me fui a Zaragoza a la  Escuela de Danza María de Ávila, el mejor centro de formación de danza clásica. Cuando terminé, tras un paso por  la escuela de Victor Ullate, hice unas pruebas para el Ballet de Turin, me escogieron y a los pocos meses me fui a vivir y trabajar allí.

Fueron unos tiempos muy bonitos con una gira estupenda y a la vez muy duros, bailando constantemente y, precisamente, en esa gira,  empecé a ver que había otras cosas que me gustaban más que el baile, como por ejemplo, la actuación, lo que no era muy lógico pues yo acababa de llegar donde siempre había querido ir. Como era  incapaz de reconocer que mi verdadera vocación no era el baile, pues era a lo que había dedicado mis energías durante tanto tiempo, mi cuerpo habló por mí y me regaló una lesión de tobillo muy larga y pesada, en cuya convalecencia tuve tiempo de parar, leer y, sobre todo, reflexionar y darme cuenta de que quería hacer todas todas las cosas que el baile le había robado a mi vida.

Entonces decidiste reubicarte en el mundo, sin abandonar el espectáculo, pero no empezaste por dedicarte a la música.

Efectivamente, me decidí por la interpretación. Entré en el Estudio de interpretación Corazza que es espectacular y para mí fue una liberación, pues yo venía de un mundo muy duro físicamente, donde las emociones las curabas sobre la marcha y aquí, precisamente tenía que mostrar esas emociones y trabajar con ellas.

Es en esta época cuando di el salto a la música. Un día cogí la guitarra de una amiga para una obra de teatro que estaba haciendo. La guitarra se quedó en la casa que compartía con dos amigas y empecé a aporrearla (gracias a la paciencia de ellas, porque hasta que aquello empezó a sonar fue un horror). Fue en aquél momento, cuando la guitarra me abrazó y en ella encontré todo lo que me había faltado desde que dejé el baile. Empecé a ir a clases de guitarra en la Escuela de Música Creativa de Malasaña, donde me dieron el gran empujón inicial y aprendí mucho, pero el grueso de mi aprendizaje ha sido autodidacta.

¿Cómo compone una cantautora tan profunda y creativa como tu, Marta?

Empecé haciéndolo con poemas que ya tenía escritos, pero ahora ya compongo con guitarra en mano y desde la emoción. Sí que es cierto que luego, a veces cambio alguna palabra, le doy un barniz para que quede mejor rematada, pero me suele venir la canción completa. Melodía y letra suelen salir a la vez. Luego viene encontrar el ritmo adecuado para cada canción, pues es lo que permite dar muchas interpretaciones al mismo tema. Ahí sí que reconozco que, hasta ahora ,me he ido a lo fácil y que aún puedo explorar más.

Componer es muy complicado, porque en realidad estás escribiendo poesía pero, además tienes que acompañarla de una melodía que, además de ser bella, debe estar acorde con las palabras y, a veces, cuando compones tienes que sacrificar palabras para que cuadren con la melodía y no te permiten plasmar exactamente lo que querías decir con las mismas palabras que querías decirlo. Hay canciones que me salen en un día y otras me salen en tres meses. Por ejemplo, Leonard Cohen tardó tres años en terminar Hallellujah, así que…

Marta tchai libertad directo concierto
Foto: Luis Ángel Cuesta

¿Y cómo evoluciona alguien con formación autodidacta hacia la minuciosidad de tus trabajos en disco?

Lo que yo aporto ahí es mi capacidad para fijarme en cómo han hecho las cosas los mejores, encontrar a grandes músicos y conseguir rodearme de ellos para hacer las cosas de ese modo. Por ejemplo, en En Azul, conté con gente impresionante como Pablo Novoa y David Gwynn, dos enormes guitarristas, cada uno en su estilo, Sergio Salvi al piano, Iria Armesto al violín…

Mara, has publicado tres discos en tres años, ¿no es una pequeña locura?

Sí, sacar un disco al año, tal y como están las cosas, es una barbaridad. Tenía muchas cosas que contar y creo que ya las he contado todas y me he liberado. Actualmente estoy como cuando dejé el baile, con un único objetivo que es pasármelo bien, vivir, nutrirme de vida, seguir en la música, pero haciendo las cosas cuando sea su momento y disfrutando de ellas.

Tras estos tres discos en los que, aunque las canciones son alegres, he estado un poco cantando penurias, ahora me apetece girar hacia algo diferente, sin renunciar a mis principios. Mira por ejemplo Bowie, cantaba unas canciones impresionantes, tan profundas y sin embargo, él se maqueaba, se creaba un personaje y se divertía. Y esa es un poco la idea porque a mí me gusta mucho el espectáculo, al fin y al cabo, vengo del baile.

Y además, has creado tu obra desde la absoluta independencia musical.

Es la forma de poder hacer lo que tu quieres, como tu quieres. En Azul lo saqué con Audiomatic, la discográfica de José María Rosillo, que es muy pequeñita y solo asumía los costes de fabricación.

En Movimientos Circulares, yo he asumido todo, pero también es cierto que se ha hecho como se ha podido. Lo grabamos en 5 días en El Puerto de Santa María, en el estudio de Paco Loco y lo ideamos hacer así porque nos gustaba el concepto, pero porque tampoco había posibilidades de meternos un mes en un estudio a meter arreglos. La distribución la estoy haciendo con Resistencia, una distribuidora que también es discográfica. Les estoy muy agradecida porque se han entusiasmado con el disco. y me están ayudando muchísimo, además de con la distribución, haciendo llegar mi disco a mucha gente y dándome a conocer.

Movimientos Circulares es un trabajo muy duro, muy oscuro y tenebroso, casi podríamos decir que es como una pintura de Goya.

Sí, es muy oscuro, pero necesitaba sacar todo lo que tenía dentro. Además, por la crudeza que yo tengo en directo, me identifico con él más que con los anteriores. En alguna reseña que han hecho sobre este disco me comparan a Patty Smith, Nick Cave o Tom Waits, precisamente mis ídolos y referentes y yo he alucinado. Supongo que será por esa oscuridad y esos ambientes que he creado. De hecho una de las canciones que más me gusta del disco es Traidor que tiene ese halo con el que yo me siento más identificada, de esas bailarinas de circo, de esa cosa muerta, pero a la vez llena de nostalgia y de una belleza sórdida pero hermosa.

¿Qué importancia tienen los productores en tus discos?

Mucha, En Azul, lo produjo Chema Rosillo y tiene un acabado en el que todo suena perfecto, la voz está editada, lo que le hace perder un poco los espacios musicales, es un disco más pop. Sin embargo Movimientos Circulares lo produjo Paco Loco que es todo lo contrario, él viene más del rock y le gustan los espacios, por eso el acabado es mucho más áspero y crudo, las respiraciones están ahí, es mucho más directo. Parece que estás escuchando a la banda.

Al hilo de eso que comentas, es cierto que en tus canciones antes había un miedo al vacío, a dejar los tiempos, a crear silencios, que ahora se ha eliminado.

Me alegra mucho eso que me dices porque ese horror vacui es algo que yo veo en muchas bandas de este país. El otro día estuve en un concierto y lo que me sorprendió de la banda fue, precisamente, que había esos silencios, esos espacios sonoros, había conversación entre los instrumentos.

Otra de las cosas que hay que destacar son los vídeos de tus canciones, suelen estar muy bien hechos.

Sí, debería tener alguno más, pero la verdad es que los que tengo me gustan un montón: la alegría del Shala lara lala o la delicadeza de Costilla o Pulmón. Hemos hecho lo que hemos podido con los medios que teníamos y creo que han quedado muy bien.

Musicalmente eres un poco Dr. Jekyll y Mister Hyde. Tus discos y directos con tu banda son potentes, con una exuberancia musical desbordante, una producción maravillosa y cuando tocas en acústico eres pura sensibilidad. Es como si fueras capaz de separar el cuerpo (tus discos y tu banda) del alma (tus actuaciones en acústico).

Cuando estoy en casa, estoy tranquila, serena, con la sensibilidad a flor de piel y sin embargo, si me sueltas en una fiesta, me vengo arriba y quiero ser la reina de la fiesta. Eso es un poco lo que ocurre con los directos: yo sola con mi guitarra saco toda mi sensibilidad, pero me pones con mi banda y es como si estuviera de fiesta con mis chicos, saco un personaje que también me encanta y con el que disfruto muchísimo.

Los conciertos acústicos son muy difíciles y si no los haces a menudo se pierde la forma con mucha facilidad. Hay que jugar con un montón de cosas: el humor, los silencios, el público… Estás tu sola con tu guitarra y ahí es donde me ayuda mi formación actoral. De todas formas, yo, aunque sea cantautora, me quedo con el espectáculo que aporta la banda.

En esta época, parece que vende mucho eso de que porque un cantautor sea profundo debe ser un atormentado, cuando no necesariamente debe ser así.

No, pero tampoco significa que seas un ejemplo de normalidad. No es que te pongas al límite para componer estos temas, lo que ocurre es que ya lo estás y entonces creas…a veces es así. De todas formas, el ser humano busca ser feliz y a veces utilizas la creación para escapar de cosas, utilizándola como anestésico, pero sabes que, al fin y al cabo, el problema sigue ahí y que tienes que solucionar tus cosas por tí mismo, que la música no va a hacerlo. El malditismo se tiene o no se tiene, pero no por ser intenso, tienes que ser un maldito.

En el caso de los cantautores, ¿no existen conflictos entre el compromiso con una idea frente al cambio que puede suponer llegar a más gente o a una gente distinta? El hecho de hacer lo que tu quieres aunque solo les guste a unos pocos.

En esta cuestión hay mucho cinismo en el mundo de la música y yo no soy nada cínica al respecto. Es cierto que ese malditismo existe, pero no tanto como se piensa. Por ejemplo, yo soy muy fan de Lou Reed y todo el mundo creía que era un maldito, cuando él realmente buscaba el éxito. En este mundo estás muy expuesto y lo pasas muy mal en un escenario y aguantar eso es muy complicado si no tienes un ego importante. El ego es un coñazo y hay que tenerlo muy adiestrado, pero es lo que te hace subir y buscar el aplauso. Si no, yo escribiría canciones y las cantaría para mi familia y amigos. Pero te gusta que la gente venga y te diga: “Me encanta tu disco” o “Qué bien me lo he pasado en el concierto”. Otra cosa es cuando uno no tiene una visión objetiva sobre sí mismo, cuando la gente viene a decirle que le ha gustado el concierto y como a él no le gusta lo que ha hecho no asimila esos halagos.

Marta Tchai libertad 8
Foto: Luis Ángel Cuesta

¿Cómo se lleva en estos momentos eso de vivir de la música?

Pues se lleva regular, haciendo muchos sacrificios. Yo no me voy de vacaciones, desde que empecé a hacer discos, hace tres años.

Bueno, según tu canción te fuiste al mar portugués…

Jajaja, sí, al mar portugués, pero porque me llevó el hombre que un día me hizo feliz.

Ahora es muy corriente que los cantautores canten en inglés, ¿no piensas que eso distancia al espectador un poco más del mensaje?

Yo admiro a todos los compañeros que cantan en inglés, pero en mi caso, no lo hago, pues no soy bilingüe. De hecho, pienso que alguien que lo haga sin que el inglés sea su lengua materna, en realidad está haciendo un ejercicio de estilo. Mi forma de ver las canciones es diciendo las cosas que yo le diría a mi pareja, o lo que yo contaría cuando estuviera triste o alegre, ese grito que te sale del corazón, y eso, lo digo en español. Además en inglés, si no tienes un dominio absoluto de la lengua, careces de una riqueza de vocabulario para decir exactamente lo que quieres decir con las palabras que quieres decirlo.

Frente a otros cantautores que son mas de construir historias, tu eres muy autobiográfica. ¿Cuál es la causa?

Lo cierto es que me sale así. Sí que me gustaría hacer otras historias, pero me cuesta construir historias que no he vivido. Hasta ahora no he podido. Por eso admiro a gente que lo hace, por ejemplo Lou Reed, que construye esas historias maravillosas, tan cinematográficas. Pero eso es algo que quiero probar para el siguiente disco, ser más espectadora.

¿Te han ofrecido hacer canciones para otros?

Muy al principio, me ofrecieron hacer canciones para otros cantantes, pero eso no iba conmigo. No había sacado ni mi primer disco y no me interesó. Ahora, la verdad es que no creo que me lo ofrezcan. Tengo un estilo muy personal y no creo que sea muy exportable a otros. Pero si me lo propusieran ahora…pues depende de para quien y depende de lo que me pagaran (risas).

Autor: Luis Ángel Ramos Cuesta

Luis Ángel Ramos Cuesta
Oteo el horizonte desde Unagi Magazine y os cuento lo que veo. ¡Ah! y además soy el irresponsable responsable de dirigir este proyecto.