Mi vida va mal

Si estás leyendo este articulo, es porque ya has dado el primer paso en tu camino, ya has reconocido que en tu vida hay algo que te genera malestar. Ese algo puede ser un dolor físico, un dolor emocional (ansiedad, depresión, confusión, etc.), un problema en tus relaciones (familiares, de pareja, amigos, en el trabajo, etc.).

Sí, piensas que tu vida va mal, pero dices “No me va el rollo de la espiritualidad”. Pero ¿qué es la espiritualidad? Todos somos seres espirituales con una experiencia física, que estamos aquí viviendo nuestra vida, nuestras experiencias. Debemos entender que cada experiencia es eso, solo una experiencia. Nosotros catalogamos las experiencias, les ponemos un valor. Decimos esta es buena y esta es mala. Pero ¿en base a qué las valoramos?

Desde nuestra visión occidental, todo lo que nos hace daño automáticamente lo ponemos en nuestra lista de malo, queremos evitarlo a toda costa y luchamos para no vivirlo o repetirlo. Pero es ahí donde debemos reflexionar y entender que esas experiencias son realmente las que sacan lo mejor de cada uno, las que nos hacen sacar fuerza para superarlas.

Si te pones a pensar, después de superar alguna situación conflictiva ¿no has notado nunca que has crecido?, ¿que vencer ese problema te ha aportado algo positivo (seguridad, confianza, afirmación en tus creencias, etc.)?

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Moyan_Brenn “Meditation” 28/08/2012 via Flickr, Creative Commons Attribution

Sé que cuando empiezas a trabajar con técnicas como el reiki, yoga, meditación, terapias occidentales, etc., te da la impresión de que debes dejar de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Has oído o te han contado, que debes dejar de comer carne, que debes vestirte de una manera, que has de cambiar todo tu mundo, etc.

La verdad es muy distinta. Llevo muchos años en esto y os aseguro que me encanta disfrutar de la vida: me gusta salir de compras, ir al parque de atracciones, bailar, salir con mis amigos, salir a un parque y disfrutar de la naturaleza, viajar, etc. Precisamente, la finalidad de este trabajo interno es que lo traslades a tu vida cotidiana, que lo incorpores lentamente y que, de ese modo, puedas ir mejorando tu calidad de vida.

Antes de iniciarme en estas terapias, mi vida estaba llena de miedos, preocupaciones y problemas, pero, a raíz de conectarme conmigo misma (escucharme y sentirme), empecé a sacar lo mejor de mí, a ver realmente qué es lo que quería y lo que no quería en mi vida. Y no es que los problemas —a los que prefiero llamar “situaciones”— desaparecieran. No, lo que ocurrió es que cambió mi forma de verlos y aprender de ellos.

A eso mismo es a lo que te invito con este articulo, a que empieces a ver qué es lo que hay dentro de ti, qué te impide ver las cosas como son, sin añadirle emociones que arrastres de experiencias anteriores.

Pero, ¿cómo lo hago?

Lo primero de todo es escucharte y averiguar qué es lo que cada situación mueve en ti, ¿te produce rabia, frustración, ira, miedo…?

Para ello, te invito a que integres este ejercicio en tu vida:

  1. Siéntate en un lugar donde te sientas cómodo, donde tengas cinco minutos para ti, sin interferencias (móviles, personas, obligaciones). Son solo cinco minutos de tu día a día, ¿no puedes dedicarle cinco minutos a tu bienestar?
  2. Centra toda tu atención en tu respiración, siente como el aire entra y sale y no te preocupes si te vienen pensamientos, déjalos simplemente fluir, no te quedes en ellos, obsérvalos como una película que pasa frente a ti.
  3. Cuando sientas que tu respiración es regular, piensa en la situación que te causa conflicto, no intentes resolverla, solo piensa en ella.
  4. Pon una mano en tu frente y otra en la parte de atrás de tu cabeza (occipital).
  5. Abre un poco tu boca y respira profundamente por ella, tanto al inhalar como al exhalar, durante unos dos minutos, mientras tienes la situación en tu mente.
  6. Ahora intenta sentir qué emoción hay ahí: ¿es miedo, rabia, tristeza, soledad?, ¿qué es? ¿Qué hay dentro de ti? Cuando tengas la respuesta,  respira igual que en el punto anterior, y simplemente permítete vivirla, permítete sentirla hasta que notes como se va desvaneciendo. Recuerda es muy importante que respires por la boca y no la cierres.
  7. Cuando sientas que esa emoción se ha desvanecido, ya puedes dar por finalizado tu ejercicio.

Y luego, simplemente, siéntete.

Te sugiero que trabajes un tema, que busques prioridades y vayas a por ellas. Dependiendo de la situación es recomendable que lo hagas unos cuantos días seguidos, tantos como necesites, hasta que sientas que esa situación, por desagradable que sea, no te atormenta y que tengas la claridad para resolverla.

Disfruta esta técnica e incorpórala a tu vida. Puedes utilizarla siempre que quieras, las veces que quieras, y dónde y cuando quieras.

Lo agradecerás…

Autor: Carolina Álvarez

Psicóloga y terapeuta, me dedico a este hermoso mundo del bienestar y la salud, donde la magia fluye cada día. Realizo terapias y cursos, y me encanta escribir acerca de cómo encontrarnos a nosotros mismos.

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