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© Luis Ángel Ramos

Mis canciones favoritas de… lugares de Madrid

¡Vaya! Acabamos de empezar febrero y me he dado cuenta de que enero se escapó sin escribir el artículo con mis canciones favoritas. ¡No pasa nada! Lo remedio hoy mismo, hablando de la ciudad en la que vivo y a la que adoro, con sus glorias y sus miserias: Madrid.

Parafraseando a mis admiradísimos Gomaespuma, Madrid es «encrucijada de caminos y crisol de razas». Una ciudad cada vez más cosmpolita, pero a la vez con los pies bien hundidos en la historia de España, tenía que ser, por fuerza, protagonista de miles de canciones. Ya lo decía la letra de Joaquín Sabina en el célebre Pongamos que hablo de Madrid:

Allá donde se cruzan los caminos / donde el mar no se puede concebir / donde regresa siempre el fugitivo / pongamos que hablo de Madrid.

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© Luis Ángel Ramos

Tangos, cuplés, coplas, baladas, rock, blues, pop… la lista de géneros utilizados para cantar a la capital de España, en los últimos siglos, es innumerable. Por ello, decidí acotarla un poco y referirla solo a sus rincones: a esos lugares bellos, especiales, emblemáticos y, a veces, incluso mágicos, que tiene Madrid. Además, de paso, puedo haceros un pequeño recorrido turístico por la capi para quienes seáis de fuera.

Seis canciones que igual se queden cortas, pero como siempre es una lista abierta, que podéis completar vosotros…

¡Que la disfrutéis!

Antonio Flores – Gran Vía

Empezamos con uno de los lugares más emblemáticos de Madrid: la Gran Vía. Esa arteria casi centenaria que supone el núcleo comercial, cultural y turística de la capital.

La Gran Vía es un reflejo de la personalidad de la ciudad y, como tal, ha sido la protagonista de muchas obras en la cultura popular: desde la celebérrima pintura de Antonio López, hasta su aparición en multitud de películas (El día de la Bestia, Abre los ojos, El crack…).

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© Luis Ángel Ramos

La música no ha sido ajena a este influjo, ya desde que don Federico Chueca compusiera la zarzuela La Gran Vía, sobre el revuelo que originaron los faraónicos planes para su construcción, allá por los principios del siglo XX.

Mucho después, en 1988, uno de los cantautores que más amó a esta ciudad, como fue Antonio Flores, le escribió esta canción que daba título a su tercer larga duración.

Azul y Negro – La Torre de Madrid

Los más jóvenes seguramente no sabrán de qué edificio estoy hablando cuando menciono la “Torre de Madrid“, pero esta es sin duda una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad. Situado en la Plaza de España, es el más alto de los edificios que allí se encuentran (el otro es el Edificio España, muy de actualidad por su compra).

Ahora, con la cantidad de torres acristaladas que pueblan el cielo madrileño, posiblemente no os parezca tan especial, pero en el momento de su construcción, en 1960, este edificio fue el más alto de Europa… y lo continuó siendo hasta 1967. En España no hubo otro edificio más alto hasta la construcción de Torrespaña (el conocido “Pirulí” de Televisión Española) en 1982.

Y si el edificio es emblemático, qué decir del grupo que interpreta la canción. A muchos tampoco os sonará, pero Azul y Negro fueron una de las bandas más relevantes en España en los años 80, como abanderados del techno.

Eran tiempos en que de fuera nos venían los sonidos electrónicos de Kraftwerk, Jean Michel Jarre o los nuevos románticos como Depeche Mode o Durán Durán y esta música caló hondo en dos jóvenes cartageneros (Joaquín Montoya y Carlos García-Vaso) que crearon esta exitosa banda, autora de míticas canciones que aún perduran en la memoria de una generación. Temas como Me estoy volviendo loco, No tengo tiempo o este La Torre de Madrid, sonaban a todas horas en la radio y eran sintonías de programas muy populares (como la retransmisión de la Vuelta Ciclista a España).

Un grupo histórico y maravilloso que merece este homenaje que le quiero rendir aquí.

Joaquín Sabina – Yo me bajo en Atocha

A Sabina le ocurre lo que a mí y a muchos de los habitantes de esta ciudad. Aunque no hemos nacido, ni nos hemos criado en Madrid, buscamos cualquier momento para cantar sus excelencias.

Yo me bajo en Atocha es una canción que Sabina incluyó en su undécimo disco de estudio, Enemigos íntimos, un álbum creado e interpretado a medias con el argentino Fito Páez y que hace honor a su título, pues la sociedad Páez-Sabina, duró, como diría el de Úbeda «lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks».

Pocos como Sabina le han cantado a Madrid y han sabido expresar con palabras y sentimientos lo que transmite este ciudad. Ya lo había hecho en el mítico Pongamos que hablo de Madrid y el jienense volvió a la carga con Yo me bajo en Atocha un himno sincero sobre esta ciudad «a mitad de camino entre el infierno y el cielo».

Disfrutad de esta letra preciosa con este vídeo que nos lleva a hacer un viaje por la misma.

Ariel Rot – Bruma en la Castellana

Si antes os decía que la Gran Vía era una calle emblemática en Madrid, el Paseo de la Castellana no lo es menos. La arteria que recorre la capital de norte a sur se ha convertido en el corazón financiero, económico y administrativo de la capital. Los más de 6 km. que van desde la Plaza de Colón hasta su final, están jalonados por edificios públicos, museos, oficinas de las principales empresas nacionales y extranjeras, estadios de fútbol…

Una calle como esta no podía pasar desapercibida en el cancionero madrileño y el encargado de hacerla fue el argentino de nacimiento, pero madrileño de adopción Ariel Rot.

Además, con la inclusión de esta canción, no solo quiero rendir un pequeño homenaje a esa calle que ha significado tanto para mí, como para muchos otros madrileños, sino también rendirlo a este músico inmenso al que tanto debe el rock español actual, ya sea en su época con Tequila, con Los Rodríguez o en solitario.

Topo – Vallecas 1996

No podíamos hacer una visita a lugares emblemáticos madrileños sin pasar por Vallecas (o Vallekas, como les gusta decir a algunos), el populoso barrio que tanto ha supuesto para la ciudad en general y para el rock en particular.

Fundamentalmente consolidado en los años 50 y 60 gracias a inmigrantes procedentes de otras partes de España, fundamentalmente del medio rural. Vallecas siempre ha sido considerado un barrio obrero, digno y humilde, con sus propios cielos e infiernos.

Y como suele ocurrir en todas las grandes ciudades del mundo, los barrios obreros son el epicentro del rock en la ciudad. No podríamos entender el rock español sin los locales, los músicos y las emisoras surgidas en y gracias a este barrio: Topo, Asfalto, Obús, SKA-P… La lista es interminable. De hecho, muchas veces se ha llamado a este barrio “Distrito del rock”.

Puestos a elegir un personaje que recoja y defina lo que significa este barrio, me quedo con alguien que merecía otro homenaje por todo lo que ha aportado a la música española: Lele Laina. Lele fue uno de los miembros de Asfalto y, posteriormente fundó otra banda mítica: Topo. Pocos han sabido como él reflejar la esencia del Vallecas de esos años 60-70, de sus escuelas, de sus calles llenas de barro…

Ese Vallecas duro y canalla que, como nadie reflejó en una de sus canciones más emblemáticas: Vallecas 1996.

Suburbano – La puerta de Alcalá

Y para finalizar este viaje turístico-musical por Madrid, tenemos que detenernos en otro de sus lugares emblemáticos: la Puerta de Alcalá.

Este monumento de finales del siglo XVIII, situado junto a los jardines del Retiro, antiguamente fue una de las cinco puertas que daban entrada a la ciudad, procedentes, como su propio nombre indica, del camino que pasaba por Alcalá de Henares y que recogía a los viajeros procedentes de Francia, Cataluña y Aragón.

Una visita obligada para todos los que vienen a Madrid… al igual que la canción que trata sobre ella se ha convertido en una visita obligada para todos los que quieren cantarle a Madrid. Si New York, New York se ha convertido en el himno oficioso de la Gran Manzana, La Puerta de Alcalá es su equivalente madrileño.

Lo que seguramente muchos no sepáis es que esta canción no es de Victor y Ana, sino que fue compuesta por Bernardo Fuster y Luis Mendo, los integrantes de la banda de rock vallecana Suburbano. Lo que ocurrió es que autorizaron a Victor Manuel y Ana Belén a incluir una versión de la misma en su LP Para la ternura siempre hay tiempo, y de ahí… a la gloria: cientos de miles de discos vendidos, decenas de semanas en el número 1 de las listas y, sobre todo, la huella imborrable que ha dejado en el subconsciente colectivo.

Para la ocasión he elegido esta versión en directo de la canción, con un escenario que rinde tributo a algunos de los principales intérpretes de la música nacional de los últimos 50 años.

Y que ¡VIVA MADRID!

Autor: Luis Ángel Ramos Cuesta

Luis Ángel Ramos Cuesta
Oteo el horizonte desde Unagi Magazine y os cuento lo que veo. ¡Ah! y además soy el irresponsable responsable de dirigir este proyecto.

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