TAPE teatro lara canoa
Foto: Laia Pujol.

TAPE

TAPE. Sala: Teatro Lara (Madrid). Autor: Stephen Belber. Dirección y dramaturgia: Bruno Ciorda. Reparto: Fran Calvo (Jon), Jano Sanvicente (Vincent) y Yolanda Vega (Amy). Producción: La Canoa Teatro. Duración: 80 minutos (aprox.).  Fechas: 22 y 29 de mayo; 12 y 26 de junio; 3 de julio. Horario: 22:00h.

Cartel Tape LaraLa obra teatral que vengo a reseñaros hoy es TAPE, una de las sorpresas de la temporada, que tras pasar con éxito por dos de los espacios escénicos que presentan algunas de las propuestas más interesantes en la capital (Kubik Fabrik y La Pensión de las Pulgas), ha aterrizado en el mes de mayo en el malasañero Teatro Lara.

TAPE (léase teɪp) es la tarjeta de presentación de La Canoa Teatro, una compañía teatral creada en 2013 y compuesta por Yolanda Vega, Fran Calvo y Jano Sanvicente, a la que habrá que seguir muy de cerca.

Para su debut, han arriesgado con una obra complicada, tanto por el propio texto, como por las expectativas generadas por el original estadounidense y por su adaptación cinematográfica. Sí, porque TAPE es una obra escrita en 1999 por Robert Belber que se convirtió en 2001 en una película homónima, dirigida por Richard Linklater (con guión del propio Belber) e interpretada por tres caras muy conocidas como Ethan Hawke, Uma Thurman y Robert Sean Leonard. Esta película tuvo un gran reconocimiento de la crítica y con el tiempo ha devenido en una de esas cintas que, para algunos sectores, tienen la consideración de “películas de culto”.

La trama de la obra se desarrolla en la habitación de un motel de carretera en Lansing (Michigan), donde se aloja Vincent, un inmaduro y excesivo traficante de drogas y bombero voluntario, que ha acudido al estreno de la película dirigida por su antiguo amigo del Instituto, Jon, discreto y moralista director de cine, aprovechando que dicho estreno se lleva a cabo en la ciudad donde Amy, la antigua ex-novia de Vincent y compañera de instituto de ambos, trabaja como ayudante del fiscal del distrito.

El montaje propuesto por La Canoa Teatro, comienza con un flash back, en el que se muestran los hechos ocurridos hace 10 años en la fiesta de graduación del instituto, entre Jon y Amy, que serán el desencadenante de toda la acción posterior. Esta escena se añadió por el autor después de la película (de hecho, es la primera vez que la obra se representa en España con ella) y es, a mi juicio, totalmente prescindible para el desarrollo posterior de la trama (pues es mucho más sugestivo para el espectador ir deduciendo a lo largo de la obra qué pasó aquella noche, que verlo), pero puede servir para centrar a los espectadores más despistados sobre el tema central de la obra.

TAPE obra la canoa
Foto: Laia Pujol

A continuación, los espectadores son transportados a la impersonal habitación de un motel donde asisten, en tiempo real, al duelo psicológico y verbal entre los dos amigos, cuya conversación se centra precisamente en los hechos ocurridos 10 años atrás; unos hechos que, pese a las distintas trayectorias que ambos han seguido en la vida, han permanecido grabados, de forma indeleble en su memoria. Este duelo, podría conceptuarse como un combate de lucha libre, pues ambos personajes comienzan de pie, pero una vez que se agarran, no se sabe muy bien quién está ganando ni quien lleva las riendas de la pugna. Los papeles se intercambian en un parpadeo, a un argumentación lógica, le sigue una réplica que cambia las cosas… se trata de una lucha en la que el amoral Vince, trata de demostrar que, en el fondo, su aparentemente intachable amigo Jon, no es mejor que él e intenta hacer caer a este en las oscuras cavernas emocionales en las que él habita, a causa de ese suceso ocurrido en el instituto.

Además de Jon y Vincent, los protagonistas omnipresentes en el relato, otros dos son los personajes principales, Amy, por supuesto, que aparece mediada la obra para convertirse en el epicentro de la acción, en la que se convierte en víctima, juez y verdugo y, por supuesto, la cinta de casete (tape), las protagonista en la sombra, que da nombre a la obra y de cuyo contenido depende el futuro de los tres personajes.

TAPE busca no solo entretener al espectador, sino también hacerle reflexionar sobre varios temas. En primer lugar, sobre la percepción  que cada cual tiene sobre sus propias vivencias, que en muchas ocasiones difiere notablemente de la realidad. También sobre las justificaciones con que se quieren vestir los recuerdos que nos abruman con el ánimo de hacerlos parecer menos horribles y, fundamentalmente, como el propio autor reconoce, busca la reflexión sobre la efectividad que tiene una disculpa para reparar o disminuir el daño causado (o dicho de otro modo, sobre si cuando alguien obra mal y se disculpa, lo hace para sentirse mejor consigo mismo, aliviándose de la culpa que le corroe, o lo hace para que la víctima se siente mejor).

Como se ve,  TAPE tiene un trasfondo mucho más profundo del que aparenta a primera vista, pues su desarrollo no es nada espeso sino, todo lo contrario: la agilidad e inteligencia de los diálogos y la imprevisibilidad de las reacciones de Vincent (que aligeran la tensión sobre el escenario y que en varias ocasiones, incluso, provocan las risas del público), hacen que el desarrollo sea bastante dinámico y que las consideraciones morales, lleguen con un análisis más detenido de la obra.

TAPE cinta teatro la canoa
Foto: Laia Pujol

En cuanto a los actores, Fran Calvo y Jano Sanvicente llevan a cabo unas actuaciones muy solventes y meritorias, dando vida a dos personajes muy complicados y a sus vaivenes emocionales. No obstante, dejan un cierto regusto agriculce, exactamente el mismo que me dejaron Robert Sean Leonard y Ethan Hawke en la película (de lo que deduzco que no es imputable a ellos, sino a sus personajes). Uno se queda con la impresión de que una historia con tanto trasfondo, ganaría en verosimilitud e intensidad con unos personajes aún más complejos; con un Vincent que bajo su histrionismo e hiperactividad mostrara más el poso de amargura que le corroe y que le lleva a actuar como lo hace. En sentido contrario, el descenso a los infiernos emocionales de Jon, sería más creíble con una interpretación menos sobria, que nos permitiera ver paso a paso, la mezcla de dolor y alivio que va sintiendo mientras va tocando fondo.

Mención aparte para el personaje de Amy, que tras innumerables menciones a su persona y con el peso que conlleva la expectación desatada, entra en escena de forma sobria, pero, como un huracán, va tomando fuerza poco a poco y se acaba convirtiendo en la protagonista omnipotente, que maneja a Jon y Vincent a  su antojo, como si fueran dos marionetas. De darle vida se ocupa una sobria y magnífica Yolanda Vega, que en cada momento, da lo que pide su personaje.

¿Merece la pena ver TAPE? Definitivamente sí. Tiene algunas sombras, es cierto, pero las luces prevalecen: es un buen texto, ágil, ameno, de los que hace reflexionar, con unos excelentes diálogos y que, además, está estupendamente interpretado por los actores de La Canoa Teatro.

Autor: Luis Ángel Ramos Cuesta

Luis Ángel Ramos Cuesta

Oteo el horizonte desde Unagi Magazine y os cuento lo que veo. ¡Ah! y además soy el irresponsable responsable de dirigir este proyecto.

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