España es un país carnívoro. Sí, quizá no haya tanta tradición como en otros países con una enorme cabaña de ganado, como USA o Argentina, pero sí que es cierto que, sobre todo de Madrid hacia arriba, raro es el lugar que no se enorgullece de una delicia gastronómica basada en la carne. Pensemos en cochinillos, lechazos, pollos de corral, chuletones, lomos, solomillos y, por favor… ¡pensemos en el chorizo y el jamón!

Pero hasta no hace muchos años (y aún hoy en día, es habitual que suceda), cuando se hablaba de ir a un restaurante a comer una buena carne, inmediatamente venía a nuestra mente la típica imagen del asador de luz mortecina paredes de piedra vista y mobiliario de madera maciza y bordes redondeados (un estilo denominado como “castellano” y que yo, con menos conocimientos de decoración, llamo directamente “feo”). Hasta esos momentos, la expresión “comer buena carne” y “hamburguesa”, no podían ir, por definición, en la misma frase, pues el sector de las hamburguesas se limitaba a las grandes franquicias estadounidenses (léase Burger King o McDonalds) y a las bandejas con hamburguesas que se podían comprar en el armario de las carnes refrigeradas de los supermercados y que no estaban hechas, precisamente, con la mejor parte del vacuno.

Pero afortunadamente a finales del siglo pasado y principios de este hubo varios visionarios que se dieron cuenta de que esto no tenía porque ser así; que, sobre todo al otro lado del charco, las hamburguesas eran un producto excelente, fabricadas con unos cortes de carne deliciosos y que no siempre tenían que ir unidas al concepto del fast food. Uno de estos pioneros fue el canadiense afincado en Madrid Arnaud Barceló, que en 2007 abrió en Madrid su primer restaurante Home Burger Bar con la idea de crear una hamburguesería que ofreciera productos de gran calidad (no solo la carne, sino también las patatas, postres, etc.), con una preparación innovadora y en un ambiente acogedor, que hiciera honor a su nombre.

Platos Home Burger Bar

Hamburguesa Bacon&Cheese. Foto: Home Burger Bar

Así surgió su primer local en la calle Espíritu Santo 12, en pleno barrio de Malasaña, un local pequeñito y agradable, con decoración muy americana (casi esperas que la camarera te diga que se llama Peggy Sue) y, sobre todo, con una materia prima excelente: hamburguesas elaboradas con carne de ternera de Ávila, criada ecológicamente, con garantía de frescura (se sirve por el ganadero al restaurante día sí, día no y es picada justo antes de preparar cada hamburguesa) y con una preparación que le da ese toque gourmet tan apreciado (maridando la carne con ingredientes como rúcula, mermelada de cebolla, queso de cabra o mozzarella, salsa de arándanos, nueces, etc.).

La voz comenzó a correrse y la calidad de la oferta gastronómica que ofrecía Home Burger Bar y su apuesta por el buen gusto y el buen trato, no tardó en ser muy conocida y eso redundó en que cada vez fuera más complicado encontrar un hueco para comer o cenar en dicho restaurante. Ante esta situación el negocio creció con otro local en la calle San Marcos 26, al que siguieron dos más en la calle Silva 25 y la calle de la Cruz 7.

En este 2013, un nuevo miembro se ha venido a sumar a la familia Home Burger Bar, con la apertura de un nuevo establecimiento en el Paseo de la Castellana 210, en pleno distrito financiero de la capital, muy cerca de la Plaza de Castilla. Nada más traspasar las puertas de este nuevo establecimiento te das cuenta de que pese a contar con su propia personalidad, fruto del interiorismo (paredes forradas de madera, banco corrido en skay verde, lámparas vintage, enorme foto-mural de Leonard Cohen), no puede renegar a sus orígenes y conserva intactas las señas de identidad del grupo, quedando patente el sello de Marre Moerel que es quien ha creado el ambiente de todos los restaurantes Home Burger Bar.

Home Burger Bar Castellana

Home Burger Bar, Castellana 210. Foto: Home Burger Bar

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