Cuando era niño, durante una época, Tom Hanks era ese tipo que solo con ver su cara me hacía reír. Un día, alquilé una cinta VHS en el videoclub porque él salía en la carátula. La película se llamaba “Lo que cuenta es el final”. Por aquel entonces (debía ser el año 90) no existía Internet, así que no sabía absolutamente nada de ella. La trama trataba las vivencias de un grupo de cómicos, gente que se subía a un escenario a hacer “stand up”. Alguna vez había visto algo en alguna película, pero nunca tan a fondo.

Aquello me fascinó. Empecé a preguntarme dónde se hacía eso en España, pero simplemente no existía. Pasó el tiempo, y gracias a Internet pude introducirme un poco en ese mundo. Conocer a gente como George Carlin o Bill Hicks. No había subtítulos, y prácticamente no me enteraba de nada, pero mi fascinación no hacía otra cosa que crecer.

Un buen día, cuando agonizaba el siglo XX, llegaron casi al mismo tiempo el canal Paramount Comedy y el programa El club de la comedia. El segundo era una buena manera de “ganar un poco de inercia” en esto de la comedia “stand up” en un país que muchas veces la rechazaba de plano, pero parecía algo artificial. Pero en Paramount Comedy, comenzaban a aparecer unos cómicos que no conocía, pero que hacían cosas muy interesantes. Gente que, prácticamente, estaba “meando contra el viento”.

Por aquellos días, uno de mis favoritos era Jorge Segura. Su estilo de club me recordaba a aquellos cómicos americanos que yo veía como una especie de héroes mitológicos. Tenía ese toque, ese “algo” que tanto faltaba por estas tierras. Ya habrán pasado casi 10 años, y ahora tengo la oportunidad de entrevistarle (lo que considero un lujo, para mí, obviamente) para que hable sobre la comedia, su experiencia vital, y uno de sus proyectos más interesantes, el de la creación del Madrid Comedy Club, que amenaza por extenderse por toda España…

jorge segura comedy

¿De dónde viene la idea del Madrid Comedy Club?

Todo comenzó hace más de 10 años. Un grupo de gente que estábamos empezando o que llevábamos poco tiempo en esto empezamos a jugar con esta idea de juntarnos para explorar la comedia, algo con un espíritu un poco underground, hijo del “open mike” americano (micrófono abierto). Allí estaba gente como Ignatius Farray, y se hacían cosas muy interesantes. Pero al poco tiempo empezó a desvirtuarse ese espíritu inicial. Llegó un momento que venía gente a hacer cosas que no nos interesaban, alguno llegó a contar chistes muy localistas de su pueblo, no estaban en la misma sintonía. Se fue diluyendo todo, ya no tenía mucho sentido y al final me quedé solo.

Sería un momento clave…

Sí, tras aquello decidí formarme más, conocer la cuna de la comedia. Estuve haciendo comedia en Nueva York, Chicago, algunos de los clubs de comedia más prestigiosos, incluso visité Las Vegas para conocer la meca del espectáculo. Aprendí mucho y me di cuenta de que lo que hacía mejor de lo que pensaba. Si allí podía defenderme, tal vez no me había equivocado tanto. Luego recorrí Europa, incluso actué en Australia. Fue una experiencia espectacular, y todo aquello lo quise plasmar en algo. Quería adaptar aquello, esa fórmula, aquella forma de hacer comedia, y fue entonces cuando forme el Madrid Comedy Club propiamente dicho.

Explícanos qué es Madrid Comedy Club. Aquí en España no había nada de esto…

Aquí no había absolutamente nada. Ahora empiezan a existir grupos de comedia, afortunadamente, pero entonces nada. Es un intento de adaptar la fórmula de los clubs de comedia norteamericanos a nuestro país. Traer el espíritu salvaje de la comedia. Tener actuaciones regulares, crear un sitio donde aquellos que quieran empezar en esto puedan probar su material y los que ya estén más curtidos encuentren un espacio para mejorarlo. Es lo que hace falta: un lugar donde probar tu material de forma regular.

¿Y se está consiguiendo?

Pues la cosa está yendo muy bien. Ya hemos abierto otros Comedy Club regulares en Murcia, Alicante, Sevilla, Barcelona y recientemente en Valencia. También hemos tenido en Menorca y Málaga, pero ahí no terminaron de cuajar. El público está respondiendo bien, cosa que no era fácil.

Pero no estamos hablando de un lugar físico propiamente dicho…

No. Los clubs de comedia de Nueva York o Chicago, por ejemplo sí lo son, pero aquí a día de hoy eso es complicado. Lo que hacemos es tener una serie de salas y locales con los que trabajamos regularmente. En Madrid nuestro local de referencia es la Sala Hebe. Llevamos unos años allí de forma regular y hemos ido viendo como el público iba creciendo con nosotros, lo que no era fácil. Hace unos años teníamos en Madrid actuaciones regulares casi todos los días de la semana, en varias salas, y el público estaba respondiendo de forma espectacular. Pero el ayuntamiento de Madrid, en una de esas decisiones que demuestran que los políticos no respetan la cultura, decidió cerrarla. Esto, sumado a la crisis, nos hirió de muerte, pero aun así, y aunque hemos perdido un poco de esa inercia inicial, ahora mismo estamos en la Hebe todos los lunes, y la cosa va muy bien. Debemos tener en cuenta que el nivel cultural del país es muy limitado, y la mayor culpa es de los políticos. Pero intentamos ir cambiando esta tendencia. Poco a poco…

jorge segura comedy madrid

En EE. UU. dicen que los cómicos son aquellos que pueden y deben criticar al poder establecido. Aquí todavía no se ha roto esa barrera.

Es algo que a mí me molesta mucho. En España casi todos los cómicos, cuando se meten a hablar de política, se limitan a criticar a los sectores conservadores. Existe esa sensación de pertenencia a grupos. No puedes criticar a alguien porque luego te dice: “pero cómo nos críticas, si tú eras de los nuestros”. El cómico debe criticar al poder, debe mostrarle lo que está haciendo mal, independientemente de las ideologías. Pero aquí hay amiguismos, miedos… Yo criticaba mucho al gobierno de Aznar, pero luego con Zapatero, muchos cómicos seguían hablando del gobierno del PP, lo que no tenía sentido. Yo no quería hacer eso, no podía. Y luego, para colmo, están los que te dicen “no queremos politizar este evento” cuando tienes que actuar en algún sitio. ¿Cómo no va a tratar sobre temas políticos un cómico de stand up? Es ridículo. Tenemos mucho que aprender en este sentido de EE. UU. Recuerdo que, cuando lo del “No a la guerra”, en una actuación nos indicaron que no querían politizar el evento y que no permitirían ninguna referencia a esa frase. Yo decidí salir con una chapa que simplemente ponía “NO”. No a todo, esa fue mi respuesta.

La corrección política está matando o lastrando la comedia en España

Absolutamente. En España hay cosas que, o no se pueden decir, o hay que tener mucho cuidado y tacto al contarlas. En este sentido no hay libertad, por mucho que duela decirlo. Hay temas que trataba George Carlin que, si los tratas aquí, estás perdido. Creo que es muy triste. En EE. UU. nos tienen mucho terreno ganado porque el stand up viene un poco de los predicadores, mientras que aquí nace sobre todo con los cuenta chistes. Aquí somos muy radicales, todo el mundo se ofende, se victimiza. Pasan de atenderte a odiarte de una manera muy fácil si escuchan algo que no les gusta oír. Muchas veces olvidan que es comedia.

¿Todo vale?

No, no. La comedia no es solo escandalizar. Es sobre todo, además de hacer reír, hacer pensar. Al menos esa es la comedia que buscamos en Comedy Club. Ese estilo de gente como Carlin o Louis C.K. De hecho intentamos huir de lo chabacano porque sí. Usar solo groserías no me parece interesante, un humor muy grueso que no tiene nada más dentro no vale de mucho.

No ha sido un camino fácil…

No, y todavía falta mucho. Hay muchos errores que cometer, muchas cagadas por las que pasar. Muchas cosas básicas solo las puedes aprender tras probar muchas veces. Y a día de hoy todo es igual. Yo tengo que probar varias veces el material, ir modificando cosas, cambiándolas un poco, eliminando material que no funciona… Todo sirve para aprender. Cuando fui al New York Comedy Club (por cierto, de allí saqué el nombre de Madrid Comedy Club) era un poco eso. Hay que probar experiencias para seguir creciendo.

¿La culpa es del público o del cómico?

El público nunca tiene la culpa, la culpa es del cómico.

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