Llegó el sábado, y con él la parada del “Juan Dávila Tour”, esta vez en La Chocita del Loro. Hasta ahora había visto al Juan Dávila actor y al Juan Dávila cómico, pero dentro de una “banda organizada”; hoy llegaba el momento de verle trabajar en solitario, en lo que fueron sus orígenes: el monólogo, con su espectáculo La capital del Pecado.

¿La experiencia? …brutal, tremenda y simplemente espectacular.

Como ya os he adelantado, el lugar de autos fue La Chocita del Loro, ese local, situado en la Gran Vía madrileña, que se ha convertido en el templo del mónologo en nuestro país. De ahí ha surgido y por ahí han pasado (y lo siguen haciendo), los más grandes y populares representantes de la stand-up comedy española y un grande de este género como Juan Dávila tiene un hueco de honor reservado allí.

En cuanto al público asistente, nuevo cambio de registro. Como genialmente (y con mucha gracia) indica Dávila en el espectáculo, conviven diversos tipos de público: quienes van a verle a él; los que van a ver un mónologo en La Chocita del Loro, sin importar quién actúe; aquellos a los que han regalado una entrada y no saben muy bien qué van a ver; alguno que pasaba por allí, vio la cartelera “y ya que estamos aquí vamos a ver qué es eso” y (lo más divertido), los que están de visita en Madrid, van a ver los musicales de la Gran Vía y, al ver los precios, cambian de acera (en sentido real, no me malinterpreten) y puestos a ver un espectáculo, se meten en la Chocita.

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En fin, un público variopinto, al que Juan Dávila se enfrenta a pecho descubierto, para hacerle reir a carcajadas, sí, pero también para hacerle reflexionar sobre la vida, la política, el sexo, la religión… La capital del Pecado es un espectáculo en el que pasa revista a los siete pecados capitales y hace que los espectadores se miren al espejo y vean (con diversión y un poco de incomodad) su imagen reflejada en muchas de las situaciones cotiddianas a las que les enfrenta.

La capital del Pecado, no es un espectáculo al uso, en el que el actor se enfrenta el público con un micro y un taburete y, con más o menos gracia, suelta su monólogo. Nada más lejos de la realidad… Juan Dávila enfoca el espectáculo como una mezcla de comedia, teatro dramático, performance, etc., en la que muestra su enorme talento cómico, pero también permite disfutar al respetable de sus diversas facetas interpretativas, ya sea como actor dramático, showman o presentador. Con su tono socarrón y provocador es capaz de divertir y fascinar durante dos horas a un público tan diverso, derrochando ingenio, talento, ironía, energía, compromiso y verdad por toneladas.

Un espectáculo que merece enormemente la pena, no solo por lo bueno que es, sino porque permite ver todas las facetas de este gran actor y disfrutar de todas ellas.

Fin de la tercera etapa… la meta está cerca 😉

Próxima (y última) parada… Gymage con el espectáculo de improvisación Va de Vip.

Continuará…