Solo ante el peligro… la vida del emprendedor

A menudo os relaciono el cine con el día a día de los emprendedores, pero si hay una película que resuma lo que es nuestro día a día, esa es, sin duda, Solo ante el peligro.

Sí, el título resume muy gráficamente nuestra situación… al menos el título español, pues el original, High Noon, poco tiene que ver. Pero no solo eso, la trama refleja a la perfección la situación que vivimos cada día quienes hemos decidido crear una empresa o, simplemente, trabajar por cuenta propia.

Solo ante el peligro… La película

Solo ante el peligro es una película de Fred Zinnerman,en la que Gary Cooper interpreta a Will Kane, el sheriff de un pueblecito llamado Hadleyville.

Su archienemigo es un forajido llamado Frank Miller, que anuncia que va a llegar al pueblo en el tren de las doce (de ahí el título original en inglés) para vengarse de Kane y este, que acaba de formar una familia, decide huir, pero su sentido del deber le hace regresar para enfrentarse con Miller.

Will busca ayuda en el puebo para enfrentarse a los malos malísimos que van a por él, pero descubre que todo el mundo le vuelve la espalda, incluso su esposa Amy, que decide huir del pueblo. Todo el mundo, excepto Helen, una antigua amante a la que Kane rechaza por considerarla de poca utilidad.

Así que cuando llegan los cuatro forajidos debe afrontarlos sin más ayuda que su revólver.

Solo ante el peligro… La vida real

Así es la película, pero es una buena analogía para la vida del emprendedor.

Cuando te lanzas a emprender, bien de forma voluntaria, bien de forma forzosa (porque te has quedado sin trabajo) y cuando sales a la calle mayor del mundo de los negocios, descubres que hay más contrincantes al acecho de los que tú creías.

Ya contabas con los clientes y proveedores a quienes habías incluido en tu plan de empresa; incluso con los competidores (a quienes deberías haber incluido también en tus planes); pero muy probablemente no hubieras tenido en cuenta a otros adversarios como la Administración y sus trabas burocráticas; Hacienda con sus impuestos y la Seguridad Social y la cuota de autónomos. Todos ellos rivales temibles y despiadados, que disparan a dar… y no suelen fallar.

Muy posiblemente, como Will Kane, antes de afrontar un desafío como el tuyo hayas contado con ofertas de ayuda de muy diverso tipo: desde palabras reconfortantes (“ánimo, que tú puedes!” y similares), a promesas de aportar dinero, pasando por sabios consejos y bienintencionadas ofertas de ayuda.

Familiares, amigos, bancos, organismos públicos… todos te ofrecerán ayuda.

Bueno, pues lamento ser yo quien te lo diga, pero también, como Will Kane estás solo ante el peligro. Cuando las cosas vengan mal dadas, muy pocos serán los que verdaderamente te cubran las espaldas.

Algunos, porque te animaban con buena cara mientras en su fuero interno pensaban “se lo van a comer con patatas”, otros porque ofrecían lo que sabían que no iban a dar “si no le hace falta, quedamos bien y si lo necesita, ya nos buscaremos una excusa” y los bancos y organismos públicos, porque confían en ti lo justo (es decir… nada).

Sí, seguramente también haya quien te ofrezca su ayuda de forma sincera y desinteresada y muy posiblemente, como ocurría con Helen, la ayuda venga de donde menos esperas. Si es así, no la desdeñes, en nuestro mundo ninguna ayuda es irrelevante.

Puede que la situación pinte negra, pero… eres un autónomo ¿Qué esperabas?

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Solo ante el peligro… El desenlace

Lo he pintado muy negro, ¿no? No obstante, no desesperes, porque si Kane fue capaz de derrotar a los criminales (uyy conté el final… sin aviso de spoiler), tú también puedes hacerlo siempre que seas consciente de que estás solo ante el peligro.

Eso implica que antes de salir para enfrentarte en duelo con tus adversarios y ponerte a disparar a lo loco, debes conocer tus capacidades y debes haber planificado una estrategia de lucha (traducción empresarial: antes de emprender, evalúa tus capacidades y haz un plan de empresa exhaustivo y realista).

En segundo lugar, debes tener una confianza ciega en tus posibilidades. Puede que haya momentos en que las cosas pinten feas, pero tú sabes lo que vales y sabes que puedes afrontarlas. No te rindas al primer inconveniente.

En todo caso, cuenta con que nadie te cubre las espaldas. Sí, es el peor escenario posible, pero de este modo, sabrás exactamente, en todo momento, cuáles son tus recursos y tus posibilidades de enfrentar a tus adversarios. Y si viene la ayuda…no la desdeñes, nunca sabes quién puede ser el elemento decisivo que te ayude a vencer.

Obviamente, cuando los enemigos sean muchos, solo podrás afrontarlos con ayuda de inversores o instituciones financieras, pero ten en cuenta que estos aliados solo están contigo por su propio interés, así que, aunque ellos te aporten más munición sigues siendo tú solo el que aprieta el gatillo y el que recibe los disparos.

¡Ah! Y ten en cuenta que, como en la película, si vences en el duelo, todos los que se escondieron tras las ventanas mientras tú te batías el cobre, saldrán corriendo a darte palmaditas en la espalda y a apuntarse la victoria “Si ya sabía yo que lo ibas a conseguir…¡con lo que tú vales!”.

Si es así, no te enfades, es ley de vida…simplemente tírales la estrella de sheriff y cabalga hacia el horizonte, mientras suena “Do not forsake me oh my Darling“.

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Luis Ángel Ramos Cuesta
Oteo el horizonte desde Unagi Magazine y os cuento lo que veo. ¡Ah! y además soy el irresponsable responsable de dirigir este proyecto 😉

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