Un pavo enorme en el centro de la mesa, fuentes que pasan de mano en mano y alguien que insiste en que todavía queda sitio para la tarta. El cine y las series nos han familiarizado tanto con Acción de Gracias que casi podemos imaginar su menú sin haberlo probado.
Pero alrededor del pavo hay todo un repertorio de recetas: puré de patata, relleno de pan, salsa de arándanos, verduras y tartas que saben a otoño. Son platos pensados para compartir y una parte esencial de una celebración que reúne a familias y amigos.
En Estados Unidos, Thanksgiving se celebra el cuarto jueves de noviembre: en 2026 será el 26 de noviembre. Y también podemos acercarnos a sus sabores desde España, donde varios restaurantes ya han anunciado sus propuestas para este año.
De dónde viene la tradición de Acción de Gracias
La celebración se vincula habitualmente con una comida de la cosecha compartida en 1621 por los colonos ingleses de Plymouth y miembros del pueblo wampanoag.
Sin embargo, aquel encuentro y la fiesta actual están separados por siglos de cambios. Tampoco el menú era el mismo. Los investigadores de Plimoth Patuxet Museums explican que las tartas y muchos de los acompañamientos que hoy consideramos imprescindibles no formaban parte de aquella mesa tal como los conocemos. El menú tradicional se fue construyendo después.
Hoy no existe una única comida de Acción de Gracias: cada familia incorpora sus recetas y sus propias tradiciones. Aun así, hay unos protagonistas que se repiten.
Qué lleva un menú de Acción de Gracias
El pavo asado
Es la imagen de la celebración. Se sirve entero, dorado y acompañado de distintas guarniciones, aunque la preparación cambia según la casa: mantequilla con hierbas, salmuera previa o diferentes mezclas de especias.
Su tamaño permite reunir a muchos comensales y dejar sobras para el día siguiente. Conseguir que la pechuga quede jugosa mientras el resto termina de cocinarse es uno de los grandes retos del menú.
Stuffing: el relleno que también puede ir aparte
El stuffing suele elaborarse con pan, cebolla, apio, caldo y hierbas. Puede incorporar salchicha, manzana, frutos secos u otros ingredientes.
Aunque lo llamemos «relleno», también se prepara en una fuente independiente. Esa versión permite conseguir una superficie más tostada y un interior húmedo. En algunas regiones y familias se utiliza el término dressing, con diferencias de uso que no siempre son tajantes.
Puré de patata y salsa gravy
El puré de patata aporta la parte cremosa del plato. La gravy, una salsa elaborada habitualmente con los jugos del asado y caldo, une el conjunto y acompaña tanto a la carne como al puré y al relleno.
Si alguna vez has visto una mesa de Thanksgiving y te has preguntado por la salsera que circula constantemente, probablemente contenía esto.
Salsa de arándanos rojos
Su combinación de acidez y dulzor contrasta con el pavo y las guarniciones más untuosas. Puede presentarse como una compota con fruta reconocible o como una preparación gelatinosa.
Aquí hablamos de arándanos rojos o cranberries, distintos de los arándanos azules que encontramos con más frecuencia en las fruterías españolas.
Boniato y verduras
El boniato puede aparecer asado, en puré o en preparaciones dulces, algunas rematadas con nueces pecanas e incluso nubes de azúcar.
También son habituales las judías verdes, las coles de Bruselas y el maíz. Cada mesa elige sus acompañamientos: no hace falta reunirlos todos para reconocer el espíritu del menú.
Las tartas: calabaza, pecanas o manzana
La pumpkin pie es una de las grandes protagonistas. Lleva una base de masa y un relleno cremoso de calabaza con especias como canela, jengibre o nuez moscada.
La pecan pie ofrece un relleno dulce y denso coronado por nueces pecanas. Y la apple pie, con manzana y masa, completa un trío capaz de convertir la elección del postre en otro pequeño acontecimiento.
Dónde probar un menú de Acción de Gracias en España en 2026
Estas propuestas cuentan con una convocatoria publicada para 2026. Las fechas, precios y condiciones corresponden a la información disponible al preparar el artículo; conviene revisarlos al reservar.
Carmencita Brunch, Madrid
Carmencita anuncia su menú los días 26, 27 y 28 de noviembre, con distintos turnos en Carmencita Malasaña y Bodegas Rivas.
La propuesta incluye crema de calabaza, pavo con relleno de pan, manzana y pasas, purés de patata y boniato, verduras, salsa de arándanos rojos y tarta de calabaza. Es una opción para recorrer buena parte del menú clásico en una misma comida.
Restaurante Escándalo, Canopy Madrid Castellana
El hotel que ya conocemos en Unagi por su propuesta de brunch en Canopy Madrid Castellana anuncia una cena de Acción de Gracias el 26 de noviembre, con entradas publicadas a 49 euros.
Su propuesta de Thanksgiving combina pavo relleno con gravy, judías verdes y arándanos con macarrones con queso, champiñones con toques ibéricos y boniatos al Josper. El cierre es una tarta de calabaza. Fourvenues
Virens, Almanac Barcelona
Virens ha anunciado su cena para el 26 de noviembre, de 19:30 a 22:30, por 120 euros por persona.
El menú reúne pavo asado, salsa de carne, puré de patata, relleno de hierbas, arándanos, judías verdes y maíz. Para terminar, permite elegir entre pumpkin pie y pecan pie. La velada comienza con un cóctel de bourbon, manzana y sirope de arce. Almanac Hotels
Can Bo, Grand Hotel Central, Barcelona
Can Bo celebra Thanksgiving el 26 de noviembre con una interpretación mediterránea por 55 euros, con agua y pan incluidos.
Aquí hay un cambio importante: el protagonista es pollo de pagès relleno a la catalana, acompañado de puré de patata, coles de Bruselas y boniato gratinado con pecanas. Incluye ensalada de gamba roja y tarta de calabaza. Una alternativa para acercarse a la celebración desde la cocina local.
Una mesa para compartir
También podemos organizar una versión doméstica sin cocinar un pavo entero: una pieza más pequeña, dos o tres guarniciones y una tarta permiten acercarse a sus sabores sin pasar el día entre fogones.
Lo que hace reconocible el menú es ese juego de contrastes: carne asada, salsa, patata cremosa, fruta ácida y especias dulces. Después, cada casa decide qué fuente merece repetirse. Y cuánto sitio consigue reservar para el postre.
