Ante las dificultades por las que atraviesa el mundo del teatro, sin ayudas públicas y con un IVA al 21%, hay que aguzar el ingenio si se quiere sobrevivir y, cada vez más, uno se encuentra con “brotes verdes” teatrales: valientes  iniciativas en las que, a base de trabajo, imaginación y mucho amor por los escenarios, se consiguen sacar adelante proyectos teatrales muy interesantes.

En varios de nuestros artículos os hemos hablado del “teatro de cercanía”, de las micro-obras de teatro, del microteatro…, nuevos formatos teatrales que se están abriendo paso con rabiosa energía entre las tinieblas en que está sumido el panorama teatral en la actualidad. Se trata de formatos muy atractivos para el público, no solo para el que acude habitualmente al teatro, sino, especialmente, para aquellos espectadores, no habituales de las salas, cargados a menudo de prejuicios, que piensan que las obras teatrales son largas, profundas y aburridas. Aquí se encuentran con obras muy breves, amenas, directas y muy potentes por la cercanía entre público y actores.

Pese a que algunos piensan que este formato teatral vino del extranjero, el Microteatro, como tal, es un concepto nacido en el corazón castizo de Madrid —en la calle Ballesta, a espaldas de la Gran Vía—, fruto de la imaginación de un grupo de profesionales relacionados con el teatro, que aprovechó las obras de reforma de un prostíbulo, para poner en marcha un proyecto cultural en las habitaciones del mismo, representando 13 obras breves relacionadas con la prostitución. A partir de esta experiencia y con mucho esfuerzo, consiguieron rehabilitar un espacio cercano, en la calle calle Loreto y Chicote 9, y convertirlo en una Sala Teatral que es el origen y centro de este concepto teatral.

A partir de esta ingeniosa idea y del éxito de la misma, el formato se extendió, hasta el punto de que, actualmente, microteatro, se ha convertido en un término sinónimo de obras breves, ante audiencias reducidas o que no se representan en salas al uso. Pero la marca original asociada al concepto —Microteatro— pertenece a sus creadores, que desde la sala madrileña, están extendiendo la misma a varias ciudades a lo largo del mundo.

Y para hablar de este nuevo y exitoso concepto teatral, nadie mejor que Verónica Larios, que además de una excelente actriz y directora teatral, es la gestora de Microteatro.

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Imagen de “Supermán de postre”

¿Cómo surgió el “teatro de cercanía”?

Puedes llamarlo Microteatro que es realmente nuestro concepto y el nombre con que denominamos lo que surgió de nuestra primera aventura en 2009. Miguel Alcantud fue el creador de la idea, reunió a un grupo de profesionales del sector para crear 13 historias sobre la prostitución que se mostraron en un prostíbulo en reformas. Se aprovecharon las 13 habitaciones del espacio, incluidos baño y cocina, para hacer 13 historias sobre la prostitución, cada una de 10 minutos aproximadamente. Entonces lo llamamos Teatro por Dinero, por el tema que abarcábamos. Una vez acabada la aventura de dos semanas, nos dimos cuenta que la idea funcionaba y que había un público para ello, así que cogimos el local de la calle Loreto y Chicote 9 de Madrid, donde nos encontramos actualmente y llamamos a nuestra experiencia: Microteatro.

Esto abarca el concepto entero, que consiste en representar varias obras de menos de 15 minutos para apenas 15 personas en espacios muy reducidos que se representan en sesión continua durante varias veces al día. El público puede elegir cuántas quiere ver y entre medias tomarse algo en el bar. Ese es nuestro concepto. Y quiero dejarlo claro porque a raíz de ello, se le ha empezado a llamar Microteatro a obras cortas o de público reducido o que se hacen en lugares no convencionales. Este concepto, tal y como lo describo, es una idea absolutamente original, por mucho que algunos periodistas y personas del sector desinformadas hayan dicho que viene de otro país. Teniendo tan cerca su origen, es una pena que no se reconozca que en España también se pueden crear cosas interesantes y que permanezcan en el tiempo.

¿Cuáles fueron los principales problemas a los que os enfrentasteis hasta consolidar la sala?

Dejando a un lado la cantidad de reformas que llevamos hechas en el local, muchos otros… Imagínate, un negocio por arrancar, un concepto totalmente desconocido en una calle por la que no pasa mucha gente, 13 obras que programar todos los meses… Lo bueno, es que todo el público que vivía la experiencia, volvía a repetir y el boca a boca realmente funcionó con nosotros. Además, los medios de comunicación se hicieron eco de esta iniciativa y eso nos ayudó a arrancar.

Sois muchos socios, ¿cómo es la gestión del proyecto?

Yo me encargo de la gerencia y todo lo que tiene que ver con el día a día de la sala y acciones o giras que puedan surgir. Miguel Alcantud se ocupa de la dirección artística y luego el Comité de Valoración va rotando cada seis meses. También hay unos socios que llevan la programación infantil desde el principio y otros que van colaborando con algunas tareas, ya sea fotografiar las obras, llevar la administración de la empresa, las cuestiones legales, e incluso escribir, dirigir y actuar de vez en cuando.

¿Cuál es el secreto del éxito de Microteatro por Dinero?

Yo creo que no hay un secreto en sí. Todas las claves del éxito están a la vista. Eso sí, estas cosas o se hacen con mucho amor, paciencia y dedicación o no salen adelante.

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Microteatro por Dinero.

Existen otros Microteatros por el mundo (Londres, Buenos Aires, etc.) con vuestra misma marca. ¿Forman parte del mismo proyecto, son franquicias?

Sí, en España se ha abierto ya en Valencia y en Málaga con nuestra marca. Están en proceso en Sevilla, Bilbao, Almería, Granada y creo que alguna otra ciudad más. En la Ciudad de México, Veracruz y San José (Costa Rica) también se han lanzado a ello. Y Buenos Aires está a punto de abrir con nuestra marca también y no me cabe duda de que será todo un éxito en esa ciudad. En Londres estamos en ello, pero va más despacio.

La idea es poder crear una red de Microteatros a la larga, donde las obras que se programan en una ciudad, puedan girar por el resto de salas con nuestro nombre. Y lo ideal sería que un día también pudiéramos llevar a toda la compañía a otra ciudad o país. Para eso necesitaremos ayuda, claro, que hasta ahora no tenemos. A ver si con el tiempo esto se puede llegar a  hacer realidad. Ya han viajado compañías de un lugar a otro, pero han corrido ellos mismos con los gastos porque les apetecía vivir la experiencia.

¿Cuál es vuestra principal fuente de ingresos, el teatro o el bar?

Por supuesto, el bar.

¿Qué requisitos se deben cumplir para representar en Microteatro?

Cada mes se propone un tema y de todas las propuestas que llegan, se intenta hacer una selección lo más variada posible, que recoja varios géneros y diferentes visiones del tema. Se elige por el texto y si va acompañado de una escenografía interesante, mejor. Pero arriesgamos mucho, ya que no se ve la puesta en escena hasta el momento que estrenamos y tanto la dirección como los actores hacen que un buen texto se pueda disfrutar de diferentes formas. Los socios entran en la selección, como el resto y muchas veces se quedan fuera de la programación, también como el resto.

¿Tenéis dificultades para encontrar proyectos interesantes?

Depende del tema, pero recibimos tantos que siempre hay alguna joyita entre las propuestas.

¿Qué tipo de público va ver teatro a vuestra sala?

Todo tipo de público, esa es una de las grandes virtudes de Microteatro.

¿Crees que Microteatro puede ser una plataforma de nuevos aficionados al teatro?

Puede servir como plataforma para profesionales, que pueden llegar a conseguir trabajo en otros medios como la televisión o el cine, no para aficionados.

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Imagen de “Barrasella una superheroína de la vida”.

Como gestora de una sala de teatro de éxito, ¿qué crees que se podría hacer para aumentar la afición por el teatro?

Yo creo que la clave está en la educación que recibimos desde niños, si nuestro interés por el teatro se fomenta a esa edad, se mantendrá toda la vida. Quizás no sea cuestión de los que hacemos el teatro, si no, de quienes deciden la educación que recibimos.

¿Has participado como actriz en alguna obra de Microteatro? ¿Cuáles fueron tus sensaciones?

Desde el principio, yo ya estaba como actriz entre las obras que se hicieron en el prostíbulo de Ballesta. He hecho y visto tanto Microteatro, que ya no recuerdo la sensación que tuve al principio.

¿Has dirigido alguna obra de Microteatro? ¿Cómo se plantea un montaje para un tipo de teatro tan particular?

Sí, he dirigido cuatro obras. Sobre todo tienes que tener en cuenta el espacio y la cercanía del público. El actor tiene que afrontar su trabajo como si el ojo del público fuera una cámara de cine, sólo que nadie les dice “corten” durante las representaciones.

¿Cuál fue el proyecto teatral que más te ha marcado?

No hay ninguno en particular que me haya marcado, hay muchos que he disfrutado, unas veces por el montaje, otras por las interpretaciones, por la originalidad de la historia, etc. y otros tantos que me han dejado indiferente.

De las obras de teatro que has visto últimamente, ¿cuál es la que te ha dejado mejor sabor de boca?

En Microteatro hemos tenido, algunas muy buenas últimamente, pero si digo títulos dejo otras atrás y eso no está bien. En teatro convencional, me pareció excepcional la versión del Quijote que hicieron los Ron Lalá en la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

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